
Imagen del camaleón sacada de cesarpietri.com y tratada con Photoshop
El otro día me senté en un banco de la estación de trenes junto a una chica desconocida. Como soy una persona muy saludable le dí los buenos días. Podría no haberlo hecho, de hecho creo que se sorprendió de que lo hiciera. Ella leía un libro y apenas levantó la cabeza de él. Yo saqué mi mp3 y me perdí entre las notas de un piano. Cinco minutos de silencio compartido hasta que la llegada del tren nos separó. Nada anormal entre dos perfectos desconocidos. 
Aún puedo recordar perfectamente tu carita de niña triste, sentada en el mismo bordillo todos los recreos. Cuántas veces me reproché ya de mayor, el no haberte tendido una mano, el no haber sido tu único amigo. A veces fantaseé con la absurda idea de que algún día te volvería a ver, que encontraría las palabras adecuadas y perdonarías mi falta de valor, mi infantil vergüenza.El otro día, como acostumbro a hacer algunas veces, pasé mi media hora de desayuno sólo, sentado en unas piedras junto a la playa. Allí, relajado, escuchando el ruido de las olas, tu rostro volvió a mi memoria. Y entonces pensé que quizás fuera por tu elección.
Nunca supe tu nombre. Quien sabe, quizás sea Soledad.
La compañía quería así rendir homenaje a la planta que tiene en Puerto Real, que participa con la fabricación del timón trasero y parte de la barriga del monstruo. Mientras los trabajadores de Airbus miraban orgullosos al cielo, los de Delphi colocaban en uno de los aparcamientos un enorme letrero "Delphi SOS" y prendían fuego a barricadas como medio de llamar la atención sobre el cierre de su empresa.
