jueves, 29 de diciembre de 2005
Historias de batallas. Operación Market-Garden
Estamos en septiembre de 1944. Han pasado unos meses tras el día D, y la ofensiva aliada en el frente occidental está en un punto muerto. Tras la apertura de la cabeza de puente en Normandía, las fuerzas anglo-americanas han avanzado rápidamente a través de Francia y Bélgica. Ahora, a las puertas de Alemania, con el potente ejército alemán en franca retirada, su principal problema es logístico. Aún no se ha capturado ningún puerto importante en el mar del Norte. Amberes y Rótterdam siguen en manos alemanas. Eso significa que largos convoyes de suministros deben ser trasladados diariamente desde las playas a las unidades que combaten en un frente muy amplio, que va desde la costa belga hasta la frontera franco-alemana.
En estos momentos, el general en jefe de las fuerzas aliadas, Ike Eisenhower, debe tomar una decisión. Debe dar prioridad y con ello la mayoría de suministros disponibles a uno de los dos principales ejes de ataque. Bien al 21º Grupo de Ejércitos británico de Montgomery, al norte, bien al 3º Ejército norteamericano comandado por Patton.
Montgomery, el vencedor del Alamein, es conocido por ser un tipo cauto, pero ahora se descuelga con un plan realmente arriesgado, que puede acabar con la guerra antes de navidad: Market-Garden.
Básicamente, el plan consiste en desplegar el inactivo y desaprovechado 1er Ejército Aerotransportado aliado a lo largo de una serie de puentes sobre los principales ríos que atraviesan Holanda (las fuerzas Market). Estas fuerzas aerotransportadas, de baja potencia de fuego, deben mantener abiertos los puentes el tiempo necesario para que avance el XXX Cuerpo blindado de Horrock (las fuerzas Garden), que conserva una cabeza de puente sobre el canal Mossa-Escalda. El objetivo es desbordar la línea Sigfrido por el norte, abrir una cabeza de puente sobre el Rhin en Arnheim y desde allí invadir el corazón industrial de Alemania: el Rhur
.
Finalmente, tras las protestas del general Patton, Eisenhower toma la decisión de aprobar el plan, y tras escasos días de preparación, el 17 de septiembre la mayor concentración de transportes aéreos de la historia despega de 24 aeródromos del sur de Inglaterra. En total unos 2.500 aparatos. Es imposible llevar a los 35.000 hombres de las fuerzas Market de una tacada, así que el espectáculo se repetirá en otras tres ocasiones en días sucesivos. El despliegue se hace de día, para evitar la confusión de operaciones anteriores.
De esta manera, la famosa 101ª Aerotrasportada americana es lanzada en las cercanías de Eindhoven, y junto a los puentes menores de Son y Veghel. La 82ª Aerotransportada americana se despliega al sur de Nimega. Por último, la 1ª Aerotransportada británica, junto a la Brigada Paracaidista polaca se lanza al otro lado del Rhin, en Arnheim. Ese mismo día, empieza el ataque de las fuerzas Garden, que deben avanzar a marchas forzadas para evitar la aniquilación de las débiles fuerzas aerotransportadas, carentes de artillería pesada y carros de combate.
Todos los eslabones eran fundamentales para que el plan funcionara bien, pero la desgracia se cebó sobre los británicos de la 1ª Aerotransportada. Aunque se suponía que debían aguantar durante un par de días, el avance se ralentizó de tal forma que las primeras fuerzas blindadas aliadas no llegaron a Nimega hasta una semana más tarde. No sólo eso, la mala fortuna hizo que casualmente dos divisiones blindadas de las SS estaban estacionadas en las cercanías de Arnheim. El resultado fue que finalmente la cabeza de puente sobre el Rhin tuvo que ser desalojada, y el plan fue un auténtico fracaso. Algo que pagó la población civil holandesa, que vivió una dura represión por la colaboración con los aliados hasta que fueron liberados con la caída del III Reich en abril de 1945.
Las fuerzas aliadas sufrieron en esta batalla más bajas que durante la invasión de Normandía. En los nueve días que duró, se calculan unas 17.000 bajas aliadas, por unas 7.500 bajas alemanas. Se estima en unas 10.000 las bajas civiles holandesas, entre las directas por el fuego y las debidas a las privaciones del siguiente invierno. Estas cifras son insignificantes si las comparamos con otras batallas de la Segunda Guerra Mundial, como Stalingrado, pero dan una idea del fiasco que supuso en el, por otra parte exitoso, avance aliado en el frente occidental.
Llegados a este punto de la historia, probablemente no quede nadie leyendo este post. Salvo quizás Ismo, que sé que le gusta el tema. No me lo tomo a mal, en absoluto. Que nadie se sienta obligado. Ya sé que los posts largos echan para atrás. No habría tiempo para leer a todos tus contactos si todos fueran así. Pero hay veces que a uno le entran ganas de explayarse aunque llegue a menos gente. Lo importante es echar el rato. Para los que no tengan tiempo o ganas dejaré un post cortito más arriba. Un blog para todos los gustos.
Esta batalla es la responsable de que a mí me guste la historia y el cine bélicos. Cornelius Ryan escribió un libro sobre ella, titulado Un puente lejano (A bridge too far), que casualmente tenía mi padre. De pequeño lo leí y me impresionó. Lo tengo tan leído que para escribir la historia no he tenido que echar mano de él, salvo para las cifras de bajas y las fechas, de las que no estaba seguro. Me sé de memoria los nombres de las principales unidades y de sus jefes, tanto aliados como alemanes. Podría dibujar los movimientos de las tropas… El libro se llevó al cine, de la mano de Richard Attenborough en 1977. La peli no está mal, y el reparto es de lujo: SeanConnery, Edward Fox, James Caan, Dirk Bogarde, Michael Caine, Robert Redford... Quizás se centre demasiado en las fuerzas aliadas. En el libro el protagonismo está más repartido con los alemanes y los holandeses. Ryan es más famoso por otro libro llevado al cine: El día más largo, sobre el día D. Después de mucho buscarlo mi mujer lo consiguió por internet el año pasado, ya que estaba descatalogado. Ahora no es difícil encontrarlo en las librerías porque lo ha reeditado Inedita Editores. Me sigue gustando más Un puente lejano.
Una de las primeras veces que oí a alguien hablar de ordenadores fue sobre un juego basado en esta batalla. Arnhem, para Spectrum. Por aquel entonces tenía 12 años y ya me había leído el libro. En boca de aquel chaval, el juego parecía de lo más emocionante. Yo, que nunca había visto un juego de ordenador, me imaginaba algo así como una película, en la que podías ver la acción como si fueras uno de los soldados. Dirigir tu pelotón hacia una casa y ocuparla. Vigilar y emboscar los carros alemanes que pasaran cerca, etc. Cuando mis padres me regalaron el Spectrum, lo primero que hice fue encargar por correo el juego, junto al Ratas del Desierto y Malvinas 82. Al principio me decepcionó bastante, ya que se trataba de un juego de estrategia en los que los batallones son cuadraditos que se desplazan por el mapa. Luego le cogí el gusto y me pasé horas y horas jugando, hasta hacerme un experto en estrategia de cuadraditos.
Bastantes años más tarde llegaron juegos en primera persona como el descrito en el post anterior. Battelfield 1942 tiene un escenario basado en Arnheim, y básicamente es el juego que yo imaginé a los 12 años. Salvando las lógicas diferencias de tamaño: 30 ó 40 combatientes en lugar de 30.000 y una ciudad de 8 ó 10 casas en lugar de 10.000 ó 15.000, es bastante realista. Este es el motivo de que me haya acordado ahora de este tema, ya que he estado jugando a ese escenario los últimos días, como ya dije.
Ojalá la guerra sólo quedara para esto, para divertimento de los amantes de la historia y de los juegos. Porque en realidad… la realidad de la guerra es otra cosa.
Como siempre, para el que aún quiera seguir leyendo sobre el tema, hay una página realmente buena, http://www.rememberseptember44.com. El único inconveniente es que está en inglés.
En estos momentos, el general en jefe de las fuerzas aliadas, Ike Eisenhower, debe tomar una decisión. Debe dar prioridad y con ello la mayoría de suministros disponibles a uno de los dos principales ejes de ataque. Bien al 21º Grupo de Ejércitos británico de Montgomery, al norte, bien al 3º Ejército norteamericano comandado por Patton.
Montgomery, el vencedor del Alamein, es conocido por ser un tipo cauto, pero ahora se descuelga con un plan realmente arriesgado, que puede acabar con la guerra antes de navidad: Market-Garden.
Básicamente, el plan consiste en desplegar el inactivo y desaprovechado 1er Ejército Aerotransportado aliado a lo largo de una serie de puentes sobre los principales ríos que atraviesan Holanda (las fuerzas Market). Estas fuerzas aerotransportadas, de baja potencia de fuego, deben mantener abiertos los puentes el tiempo necesario para que avance el XXX Cuerpo blindado de Horrock (las fuerzas Garden), que conserva una cabeza de puente sobre el canal Mossa-Escalda. El objetivo es desbordar la línea Sigfrido por el norte, abrir una cabeza de puente sobre el Rhin en Arnheim y desde allí invadir el corazón industrial de Alemania: el Rhur
.Finalmente, tras las protestas del general Patton, Eisenhower toma la decisión de aprobar el plan, y tras escasos días de preparación, el 17 de septiembre la mayor concentración de transportes aéreos de la historia despega de 24 aeródromos del sur de Inglaterra. En total unos 2.500 aparatos. Es imposible llevar a los 35.000 hombres de las fuerzas Market de una tacada, así que el espectáculo se repetirá en otras tres ocasiones en días sucesivos. El despliegue se hace de día, para evitar la confusión de operaciones anteriores.
De esta manera, la famosa 101ª Aerotrasportada americana es lanzada en las cercanías de Eindhoven, y junto a los puentes menores de Son y Veghel. La 82ª Aerotransportada americana se despliega al sur de Nimega. Por último, la 1ª Aerotransportada británica, junto a la Brigada Paracaidista polaca se lanza al otro lado del Rhin, en Arnheim. Ese mismo día, empieza el ataque de las fuerzas Garden, que deben avanzar a marchas forzadas para evitar la aniquilación de las débiles fuerzas aerotransportadas, carentes de artillería pesada y carros de combate.
Todos los eslabones eran fundamentales para que el plan funcionara bien, pero la desgracia se cebó sobre los británicos de la 1ª Aerotransportada. Aunque se suponía que debían aguantar durante un par de días, el avance se ralentizó de tal forma que las primeras fuerzas blindadas aliadas no llegaron a Nimega hasta una semana más tarde. No sólo eso, la mala fortuna hizo que casualmente dos divisiones blindadas de las SS estaban estacionadas en las cercanías de Arnheim. El resultado fue que finalmente la cabeza de puente sobre el Rhin tuvo que ser desalojada, y el plan fue un auténtico fracaso. Algo que pagó la población civil holandesa, que vivió una dura represión por la colaboración con los aliados hasta que fueron liberados con la caída del III Reich en abril de 1945.

Las fuerzas aliadas sufrieron en esta batalla más bajas que durante la invasión de Normandía. En los nueve días que duró, se calculan unas 17.000 bajas aliadas, por unas 7.500 bajas alemanas. Se estima en unas 10.000 las bajas civiles holandesas, entre las directas por el fuego y las debidas a las privaciones del siguiente invierno. Estas cifras son insignificantes si las comparamos con otras batallas de la Segunda Guerra Mundial, como Stalingrado, pero dan una idea del fiasco que supuso en el, por otra parte exitoso, avance aliado en el frente occidental.
Llegados a este punto de la historia, probablemente no quede nadie leyendo este post. Salvo quizás Ismo, que sé que le gusta el tema. No me lo tomo a mal, en absoluto. Que nadie se sienta obligado. Ya sé que los posts largos echan para atrás. No habría tiempo para leer a todos tus contactos si todos fueran así. Pero hay veces que a uno le entran ganas de explayarse aunque llegue a menos gente. Lo importante es echar el rato. Para los que no tengan tiempo o ganas dejaré un post cortito más arriba. Un blog para todos los gustos.
Esta batalla es la responsable de que a mí me guste la historia y el cine bélicos. Cornelius Ryan escribió un libro sobre ella, titulado Un puente lejano (A bridge too far), que casualmente tenía mi padre. De pequeño lo leí y me impresionó. Lo tengo tan leído que para escribir la historia no he tenido que echar mano de él, salvo para las cifras de bajas y las fechas, de las que no estaba seguro. Me sé de memoria los nombres de las principales unidades y de sus jefes, tanto aliados como alemanes. Podría dibujar los movimientos de las tropas… El libro se llevó al cine, de la mano de Richard Attenborough en 1977. La peli no está mal, y el reparto es de lujo: SeanConnery, Edward Fox, James Caan, Dirk Bogarde, Michael Caine, Robert Redford... Quizás se centre demasiado en las fuerzas aliadas. En el libro el protagonismo está más repartido con los alemanes y los holandeses. Ryan es más famoso por otro libro llevado al cine: El día más largo, sobre el día D. Después de mucho buscarlo mi mujer lo consiguió por internet el año pasado, ya que estaba descatalogado. Ahora no es difícil encontrarlo en las librerías porque lo ha reeditado Inedita Editores. Me sigue gustando más Un puente lejano.

Una de las primeras veces que oí a alguien hablar de ordenadores fue sobre un juego basado en esta batalla. Arnhem, para Spectrum. Por aquel entonces tenía 12 años y ya me había leído el libro. En boca de aquel chaval, el juego parecía de lo más emocionante. Yo, que nunca había visto un juego de ordenador, me imaginaba algo así como una película, en la que podías ver la acción como si fueras uno de los soldados. Dirigir tu pelotón hacia una casa y ocuparla. Vigilar y emboscar los carros alemanes que pasaran cerca, etc. Cuando mis padres me regalaron el Spectrum, lo primero que hice fue encargar por correo el juego, junto al Ratas del Desierto y Malvinas 82. Al principio me decepcionó bastante, ya que se trataba de un juego de estrategia en los que los batallones son cuadraditos que se desplazan por el mapa. Luego le cogí el gusto y me pasé horas y horas jugando, hasta hacerme un experto en estrategia de cuadraditos.

Bastantes años más tarde llegaron juegos en primera persona como el descrito en el post anterior. Battelfield 1942 tiene un escenario basado en Arnheim, y básicamente es el juego que yo imaginé a los 12 años. Salvando las lógicas diferencias de tamaño: 30 ó 40 combatientes en lugar de 30.000 y una ciudad de 8 ó 10 casas en lugar de 10.000 ó 15.000, es bastante realista. Este es el motivo de que me haya acordado ahora de este tema, ya que he estado jugando a ese escenario los últimos días, como ya dije.
Ojalá la guerra sólo quedara para esto, para divertimento de los amantes de la historia y de los juegos. Porque en realidad… la realidad de la guerra es otra cosa.
Como siempre, para el que aún quiera seguir leyendo sobre el tema, hay una página realmente buena, http://www.rememberseptember44.com. El único inconveniente es que está en inglés.
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martes, 27 de diciembre de 2005
Paz y amor
En estos días en que es casi obligado amar al prójimo, el menda, que le gusta llevar la contraria, pasa las horas ociosas en menesteres como los siguientes:
Aplastado contra la arena de una playa normanda.

Aplastado contra la arena de una playa normanda.

Sin nada que perder, ni posibilidad de retirada, entre las ruinas de Stalingrado.

Esperando inútilmente a Monty junto a un puente perdido sobre el Rin en Arhem.


Así que paz y amor para vosotros. Yo me voy, que ya oigo al sargento. Creo que hoy a nuestra compañía le toca tomar un pueblecito francés, o una playa del pacífico, qué más da. ¡Adrenalina pal cuerpo!
jueves, 22 de diciembre de 2005
Chiste políticamente incorrecto
No es porque sea mi amigo, pero es que Dan es un tío cojonudo. Oriundo de Michigan, lo mismo que Madonna y Joe McNamara, estuvo algo más de un año trabajando en Cádiz hasta que le mandaron a la gran China (literalmente). Allí sigue. Para entonces tanto él como su encantadora mujer ya se habían integrado perfectamente en nuestra cultura y costumbres. Cuando se fue, se nos marchó otro gaditano de esos que nacen donde les da la gana, con un español nada más que regular pero rico en tacos. Porque a pesar de que en inglés casi nunca le escuché alguno, flojito y con vergüenza, en español era prolijo. Con la inocencia de un niño que aprende a hablar, el bueno de Dan suelta los tacos e insultos más duros que nuestra lengua ha parido. Dichos por él no puedes evitar reirte, y nunca suenan mal ni sientan mal. Un tío de puta madre el bueno de Dan.
El otro día le mandé por email un chiste en español. El chiste es malo, y lo de menos en esta historia. Como me contestara que era muy bueno, le dije que quizás me estuviera tratando de engañar, que realmente no lo había entendido. Con su permiso a continuación está su contestación a mi provocación. Copy-paste, sin alterar una coma. No tiene desperdicio. Y si alguien se siente ofendido, no fue mi intención, y eso me rima con un buen mojón. (El que la lleva la entiende, Chirigota 1992)
"Que dices Cojone???? Creas que estoy enganando???
Vale, vale si no creas que estoy hablando la verdad que entiendo, te digo la historia en palabras mia.
Este tio no tuvo la fuerza en a canut (Un recto picha, por si a caso que no me entiendes) y no quieria tener su mujer saber que su picha era como un blando rabo del toro. Entonces el ha montando una cosa paracido la picha mia (Jajaja) para fo##ar su mujer y tenerla disfrutar durante hacienda el amor.
Las luces tuven que estar apagado porque su mujer puede enfadarse si ha visto este falso cosa montado a su marido.
Bueno despues muchas anos asi, sin ver el cuerpo de su marido desnudo la chica hacia un sorpresa a su marido incendiendo las luces durante hacienda el amor.
Se enfada por su puesto cuando vi su marido, el marido dice ¡te explico esto si me explicas porque tengo ninos fo##andote con un falso picha! Ja, ja!.
Esta Claro on No.
No me tocas los cojones!!!!!
Jajajaja
Te cabe el cano mi amigo(1)
Un abrazo"
(1) Proviene de la expresión: eres tan maricón que te cabría el J.S.Elcano con el velamen ardiendo y no te chamuscarías los pelos del culo. Hay variantes, como con toda la marinería en los palos y con los brazos abiertos, etc, etc. Dan las conoce todas, pero aquí prefirió abreviar.
El otro día le mandé por email un chiste en español. El chiste es malo, y lo de menos en esta historia. Como me contestara que era muy bueno, le dije que quizás me estuviera tratando de engañar, que realmente no lo había entendido. Con su permiso a continuación está su contestación a mi provocación. Copy-paste, sin alterar una coma. No tiene desperdicio. Y si alguien se siente ofendido, no fue mi intención, y eso me rima con un buen mojón. (El que la lleva la entiende, Chirigota 1992)
"Que dices Cojone???? Creas que estoy enganando???
Vale, vale si no creas que estoy hablando la verdad que entiendo, te digo la historia en palabras mia.
Este tio no tuvo la fuerza en a canut (Un recto picha, por si a caso que no me entiendes) y no quieria tener su mujer saber que su picha era como un blando rabo del toro. Entonces el ha montando una cosa paracido la picha mia (Jajaja) para fo##ar su mujer y tenerla disfrutar durante hacienda el amor.
Las luces tuven que estar apagado porque su mujer puede enfadarse si ha visto este falso cosa montado a su marido.
Bueno despues muchas anos asi, sin ver el cuerpo de su marido desnudo la chica hacia un sorpresa a su marido incendiendo las luces durante hacienda el amor.
Se enfada por su puesto cuando vi su marido, el marido dice ¡te explico esto si me explicas porque tengo ninos fo##andote con un falso picha! Ja, ja!.
Esta Claro on No.
No me tocas los cojones!!!!!
Jajajaja
Te cabe el cano mi amigo(1)
Un abrazo"
(1) Proviene de la expresión: eres tan maricón que te cabría el J.S.Elcano con el velamen ardiendo y no te chamuscarías los pelos del culo. Hay variantes, como con toda la marinería en los palos y con los brazos abiertos, etc, etc. Dan las conoce todas, pero aquí prefirió abreviar.
martes, 20 de diciembre de 2005
En el tren

No era una mujer especialmente guapa ni llamativa. De hecho, pensándolo tiempo después, él llegó a la conclusión de que probablemente estuvo allí desde mucho antes de notar su presencia. Eso ocurrió un día cualquiera, de vuelta del trabajo.
De siempre había preferido el tren como medio de transporte, cuando era posible. Por eso cuando consiguió aquel trabajo en la ciudad ni siquiera se planteó otras opciones. El tren le tiranizaba con sus horarios, pero le daba la oportunidad de leer, o simplemente de relajarse durante el camino. Le permitía estar un rato consigo mismo, algo que durante el resto del día le estaba vedado. Como la mayoría de los habituales, se sentaba siempre en el mismo sitio, en su caso al final del vagón de cola, habitualmente vacío. Por ninguna razón en especial, simplemente por comodidad, por no tener que pensar cada vez dónde sentarse.
Esa noche su mirada se cruzó con la de una chica sentada dos filas más allá. No era algo fuera de lo habitual. Ocurría frecuentemente en aquel microcosmos de solitarios somnolientos que solía ser el cercanías de las 22:02. Lo raro fue que la chica sostuvo la mirada hasta que él la apartó, vencido y algo azorado a pesar de no ser precisamente ya un adolescente. Cuando consiguió vencer la vergüenza y levantó de nuevo la vista, ella aún estaba mirándolo fijamente. Él pensó que quizás fuera una falsa alarma, que quizás la chica tuviera la mirada perdida. Pero no, cuando él se sonrió con el pensamiento de su propia estupidez la chica le correspondió de igual forma. No le dio tiempo a más. El tren frenó, él apenas se dio cuenta de que se trataba de su parada, así que se levantó y salió a la semipenumbra de la estación.
Al día siguiente la buscó con la mirada al entrar en el vagón. No estaba. Se sintió decepcionado. Pero una parada antes que la suya, la vio entrar y sentarse de nuevo en el mismo sitio, en la penúltima fila, de espaldas a la marcha. La espió cobardemente a través del reflejo en la ventana, que ofrecía una imagen muy clara gracias a la oscuridad de la noche afuera. Se dio cuenta de que lo miraba a través del reflejo. Cuando la encaró, la chica sonrió. Él le devolvió la sonrisa y se levantó, porque ya la voz femenina automatizada anunciaba su parada.
Ya tenía un aliciente más para esperar el final de la jornada. ¿Quería jugar? Él también. La noche siguiente se sentó en la fila de la muchacha, y la esperó con un estúpido e inexplicable nerviosismo. El vagón estaba casi vacío cuando la chica entró, y de una forma natural se fue a sentar dos filas más allá de la suya. Manteniendo las distancias. Como para darle la de cal, la sonrisa de saludo que le dedicó fue más dulce que las anteriores.
Él no entendía la razón, aunque la intuyó a la siguiente semana en forma de chico moreno de mediana estatura. A pesar de la presencia de su novio, la chica no le privó de su ración diaria de miradas y sonrisas, esta vez furtivas. En realidad a él no le importaba lo más mínimo el motivo. En ningún momento había sido su intención ir más allá de preguntarle por su nombre, sus aficiones, sus intereses, si era feliz... Sentía cierta curiosidad, aunque pensándolo mejor, ¿qué más daba si se llamaba Beatriz, Ana o Helena? Lo mejor, lo único que podía darle ya lo tenía: el saberse objeto de su atención y sobre todo, su sonrisa.
Sin embargo, sin explicación de por medio, su mona lisa particular perdió el interés. La primera noche que ella no le miró pensó que habría tenido un mal día, pero la segunda estuvo seguro. La tercera, al levantarse para salir a la noche, le dijo adiós.
Evidentemente ella no lo esperaba, porque se sobresaltó, y le respondió apenas con una voz inesperadamente grave, inapropiada a su frágil apariencia.
Sin mirar atrás, él bajó, se abrochó el abrigo, rompió su bono mensual y cruzó el andén hacia la salida, pensando que quizás fuera el momento apropiado para comprarse un coche.
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