sábado, 25 de febrero de 2006
Canon
Con las primeras notas todo se olvida. El cansancio, el dolor, la preocupación, hasta el paisaje se va desvaneciendo. Floto sin esfuerzo, empujado por la energía que vibra en en las cuerdas de un cuarteto que toca en algún punto de mi cabeza. No soy. Si existe el Nirvana, si mi destino es fundirme con el Universo, sin duda ésta será su banda sonora.
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jueves, 23 de febrero de 2006
Vanas excusas
¿Has notado un descenso en la cantidad (y por qué no decirlo, la calidad) de entradas en este blog? ¿No te explicas qué increíble razón puede haber tras tan horrible suceso?
No puedo dejarte sin saberlo un momento más. He de señalar a los responsables. ¿O pensabas que iba a admitir mi culpa?
Primer culpable. Criptonomicón, de Neal Stephenson. Desde que Heliópolis me lo prestó, me tiene enganchado. La contraportada lo compara con El Señor de los Anillos, pero en versión hackers. No sé, no soy hacker, pero me tiene con sueño todos los días, por la hora a la que permite acostarme.
Segundo culpable. Ex libris, de Ross King. Es el que estaba leyendo antes que el Criptonomicón, y ahora lo tengo en espera. Es uno de esas novelas históricas bien construidas que tanto me gustan. Además, esta está centrada en el amor por los libros. Tanto mejor.
Tercer culpable. Call of Duty 2, de Activision. Tan realista como la primera parte, pero más. Tiene sólo la desventaja de ser un juego lineal, pero por lo demás, una pasada.
Cuarto culpable. Gun, también de Activision. Otro juego lineal del mismo pelaje y autores, esta vez de vaqueros. Bien gráficamente, aunque no tanto como el anterior. Es muy simple y entretenido para jugar. Por cierto, buscando el screenshot he visto que una asociación de nativos americanos la tiene tomada con el juego. ¡No me extraña!
Quinto culpable. Squad Assault, de Dreamcatcher. A años luz de calidad gráfica de los anteriores, se trata de un juego de estrategia en tiempo real, en el que tomas el mando de toda una compañía. Bastante realista, aunque a veces los IA son todo menos I. Tiene la originalidad de que puedes mover la cámara por todo el escenario, lo que no te limita a la típica perspectiva 3D de este tipo de juegos.
Hay otros culpables, pero creo que ya me he buscado bastantes excusas por hoy.
lunes, 20 de febrero de 2006
Sobre el caos (III)
¿Qué es un fractal? La respuesta a esta pregunta es a la vez sencilla y compleja. Se conoce como fractal todo conjunto de puntos con una dimensión fraccionaria (fractional => fract-al).
Para explicarlo me apoyaré en los ejemplos que usa Lorenz en su libro “La esencia del caos”, ya referido con anterioridad. Los objetos comunes que conocemos tienen ninguna (un punto), una (una línea), dos (una superficie) o tres dimensiones (un sólido). Sin embargo, los matemáticos encontraron misteriosos conjuntos de puntos que carecían de algunas propiedades de los objetos de dimensión entera. Entonces redefinieron el concepto de dimensión y encontraron que dichos conjuntos de puntos tenían dimensión fraccionaria.
La dimensión se define a través del concepto de capacidad, que es el factor por el que tenemos que elevar a la base 2 para cubrir todos los puntos del conjunto a partir de sucesivas divisiones.
Así, en una superficie, al dividir un cuadrado en cuatro cuadrados, incrementamos el número de cuadrados necesarios en 2 elevado a 2. En una línea, sólo en 2 elevado a 1, ya que el número de cuadrados solamente se duplicará.
Sin embargo, imaginemos una figura tal que cada vez que dividimos en cuatro cuadrados, le quitamos el de la esquina superior derecha, por ejemplo. Al hacer el mismo cálculo, nos saldría una dimensión de
2^d=3
d= 1,586
La figura resultante se parecería a ésta
Pero los fractales no sólo existen en el campo teórico de las matemáticas, sino que los encontramos por doquier en la naturaleza. El ejemplo típico es el de una línea costera. ¿Qué longitud tiene? La respuesta es: depende. Si la medimos sobre un mapa, será menor que si la caminamos, ya que los pequeños cabos y entrantes de mar no aparecen el mapa. Y más grande le parecerá a una hormiguita que la recorra. Es decir, para encontrar la verdadera longitud de la costa hay que usar cuadraditos cada vez más pequeños. La dimensión entonces estará entre 1,0 y 2,0.Una de las propiedades de los fractales puede verse claramente en el ejemplo de la primera figura: reproducen su estructura sea cual sea la escala a la que los observemos. Es lo que se denomina autosimilitud.
Las ramas de un árbol son otro ejemplo típico de una estructura fractal. Las ramas pequeñas reproducen la forma de las grandes. Lo mismo ocurre con los ríos o los capilares de nuestro sistema sanguíneo.
Pero nuestra intención era hablar del caos. ¿Cuál es la conexión? Pues que los atractores extraños, aquellos de los que hablamos en el artículo anterior, son objetos fractales. Por lo tanto, no todo lo fractal es caótico, pero sí todo lo que es caos tiene la propiedad de la fractalidad. 
Por ejemplo, el atractor de Rossler, está compuesto por un conjunto apretado de líneas dobladas sobre sí mismas. No tiene dimensión 2 ni 3, sino algo intermedio.
Independientemente del valor científico del concepto, algunos fractales son objetos de gran belleza. A mi modesto entender, al menos.
domingo, 19 de febrero de 2006
Gracias, pisha
Tengo que buscar algo de tiempo para rehacer la plantilla, y buscar algo más mono que los puntos para el fondo. Pero lo principal, el logo que tanto tiempo busqué, ya lo tengo.
Voto a bríos.
viernes, 17 de febrero de 2006
Tarta Sacher
Ingredientes : (para 4 personas)

125 grs de mantequilla
1/2 taza de azúcar
4 huevos
125 grs de chocolate negro, fundido y enfriado
2/3 taza de harina
Mermelada de naranja
Un par de cucharaditas de ron (a ser posible de naranja, lo venden en Macro, por ejemplo)
½ sobre de levadura
Para la cobertura:
150 grs de chocolate negro, en trozos
1/4 taza de nata líquida
Tiempo de preparación: 40 minutos para una tarta de 20 cms, aprox.
Preparación: Precalentar el horno a una temperatura moderada de 180º C. Untar un molde redondo con mantequilla y forrar la base y las paredes con papel parafinado (papel vegetal). Pasar por la batidora la mantequilla y el azúcar hasta conseguir una mezcla ligera y cremosa. Incorporar las yemas de huevo de una en una y batir bien cada vez. Añadir el chocolate y batir hasta mezclarlo. Pasar la mezcla a un cuenco mediano y agregar la harina. Verter las claras de huevo en un cuenco pequeño y montarlas a punto de nieve. Con una cuchara, añadir las claras a la mezcla de chocolate.
Pasar la mezcla a cucharadas al molde preparado y allanar la superficie. Hornear durante 40 minutos. Dejar el pastel en el molde durante 15 minutos antes de volcarlo sobre una rejilla para que se enfríe. Calentar la mermelada en un cuenco pequeño o poner en el microondas hasta que se haya vuelto líquida. Abrir por el centro el bizcocho y rellanar con mermelada. En una rejilla, colocar el pastel de modo que la base quede hacia arriba, y untar también con mermelada.
Para elaborar la cobertura: Mezclar el chocolate y la nata en un cuenco pequeño. Cocer a fuego lento, sin dejar de remover, hasta que el chocolate se haya fundido y hasta obtener una mezcla homogénea. Retirar del fuego y dejar enfriar un poco. Verter la cobertura uniformemente sobre el pastel. Dejar reposar para que endurezca.


