domingo, 23 de septiembre de 2007

Combate del Portazgo

Como anticipo al Bicentenario de las Cortes de Cádiz se están celebrando diversos actos conmemorativos en la Isla de León. Hoy me ha tocado asistir a una recreación histórica del combate del Portazgo. Éste tuvo lugar el 7 de febrero de 1810 entre las tropas napoleónicas y las españolas en las cercanías del puente Suazo, sobre el caño de Sancti Petri, frontera natural entre Puerto Real y San Fernando. El resultado de la batalla fue favorable a las tropas españolas, y supuso el inicio del sitio de la Isla de León, ya sabéis, cuando España fue una isla...
Si queréis saber más sobre el desarrollo de la batalla, he encontrado una página muy interesante: Combate del Portazgo. Inicio del Sitio de Cádiz
Perdonad la mala calidad de las fotografías, pero el sol daba de plano (tengo la cara quemada) y de frente, y la recreación estaba lejos del público. De todas formas todas se pueden ver más grandes si picáis encima.

Foto1: Una lancha cañonera francesa se dirige hacia la Isla. Al fondo un baluarte con tropas españolas.

Foto 2: El emisario francés pide la rendición al alcalde de la ciudad, que responde con las históricas palabras : "La Ciudad de Cádiz y la Isla de León, fieles a lo que han jurado defender, no reconocen más rey que a Fernando VII". El figurante era francés de verdad.


Foto 3: Un figurante del Regimiento de Voluntarios Distinguidos de la Isla de León, con sistemas de comunicación un poco avanzados para la época.

Foto 4: Tropas españolas en la parte sur del puente Suazo, que se ve al fondo.

Foto 5: Cañoneo en el baluarte.


Foto 6: Las tropas españolas se retiran victoriosas


En fin, una mañana entretenida. Lástima de la calor. Si yo me he derretido los sesos, no sé cómo lo habrán pasado los pobres figurantes con sus trajes de paño y sus sombreros de piel.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Impasse


y sé que vas a estar mejor cuando me vaya
y sé que todo va a seguir como si nada
mientras escribo sobre la arena
la frase tonta de la semana
aunque no estés para leerla
en esta playa


Texto: La Quinta Estación. Frase tonta de la semana.
Foto: Todd Sterling. Cannon Beach, Oregon.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Batiburrillo mix

Empezaré este batiburrillo con una canción de la que ya colgué la letra hace ya dos años... Porque una cosa es leerla (mizerable apuntó que pringaba la pantalla de melosa) y otra escucharla. Sí, me gusta Gianmarco, y no, no soy moñas. Si os gustó, os recomiendo también que escuchéis al menos "Retrato" y "Señora, cuénteme".



Cambiando radicalmente de tema, encontré esta web: Pobediteli, Soldiers of the Great War, dedicada a los rusos que cayeron en la 2ªGM. Lo interesante de esta página es que contiene un mapa multimedia que nos describe paso a paso el desarrollo del frente del este. Parte negativa: está en inglés (o ruso, claro). Parte positiva: todo lo demás.

Más cosas. Curioseando el tema del Trocadero encontré la wikimapia, que no conocía, y oh, sorpresa, al menos la zona de la bahía de Cádiz está bastante bien descrita. Si queréis conocer un poco más Puerto Real, pinchad aquí. Una curiosidad: alguien comenta en la entrada "Barrio Jarana" que la expresión "irse de Jarana" proviene del hecho de que estas casillas, a medio camino entre San Fernando y Puerto Real, eran lugar de "esparcimiento" de marinos. Esto ya lo había escuchado por ahí, pero sigo sin poder confirmarlo fehacientemente. ¿Alguien puede hacerlo?

Un blog interesante para los amantes de la ciencia. Vía Iller y su blog Dibujos para Canciones (también recomendable como ya he dicho en algún sitio) llegué a CPI (Curioso pero inútil). Realmente curioso, tal y como dice su título. El truco de la banana no es tan fácil de pillar como dice.

Terminaré como el Ejecutivo Agresivo, con un video y una frase.
El video:



La frase:
"La única forma de que los amigos no terminen defraudándome es no esperar nada de ellos". Leoncio León Malatestov.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Toy abrasao


Obviamente dedicado a Beaumont, de La llave de cristal (entre otros), que ya es más gadita que polaco. Con todo el cariño.

domingo, 26 de agosto de 2007

Historias de batallas: El Trocadero

¿Qué relación tienen las dos imágenes siguientes?



En apariencia ninguna, sin embargo los jardines de París que están al pie de la torre Eiffiel llevan el nombre de un pequeño rincón de Puerto Real.

En esta página hemos contado algunas historias de batallas que tuvieron lugar en sitios tan lejanos como Holanda o Israel. En realidad no tendríamos que ir tan lejos para encontrar hechos bélicos relevantes. La bahía de Cádiz ha sido desde antiguo escenario de sangrientos enfrentamientos. Su estratégica posición a la salida del Estrecho de Gibraltar y cara a América, su carácter de puerto natural y las riquezas de la campiña que lo circunda han sido a la vez motivos para su prosperidad y su destrucción.
Hoy vamos a rememorar una contienda a pequeña escala pero que tuvo gran trascendencia: la batalla del Trocadero.
La bahía de Cádiz tiene dos senos. El mayor, a la entrada, comprende desde Rota a Cádiz pasando por El Puerto de Santa María. El menor baña Puerto Real (el llamado Saco de la Bahía) y San Fernando. En medio, partiendo la bahía en dos está el istmo de Matagorda o del Trocadero, que pertenece al término municipal de Puerto Real.
En la actualidad casi todo el tráfico marítimo se realiza en el seno mayor. El Puerto de Cádiz y la Base de Rota se encuentran allí. En el seno menor sólo se localizan los arsenales de La Carraca, mientras que en el propio istmo están los muelles de La Cabezuela y los Astilleros de Navantia. En el pasado, sin embargo, el mayor abrigo que ofrecía el seno menor hacía que la mayoría de las naves fondearan allí. El trasiego de mercancías hacia tierra se hacía por el sistema de barcaje, es decir, mediante barcas que circulaban entre los barcos y las playas, sin que existieran infraestructuras portuarias importantes.

En el siguiente álbum podéis ver la situación de la zona en zooms sucesivos.




El siguiente dibujo da una panorámica de la zona, tal y como es hoy día.


Protegiendo la entrada a esta bahía interior se encontraban los fuertes de Puntales (en Cádiz) y Matagorda (en Puerto Real), cerrando con su fuego cruzado la parte más estrecha del canal. En la parte interior del istmo, separada del mismo por un caño, está la isla del Trocadero, en cuya punta más cercana a Cádiz se encontraba el castillo de Fort Luis o fuerte de San Luis. Este fuerte podía batir a las posibles naves enemigas que lograran pasar el canal. Para proteger el acceso a estas baterías desde tierra se construyó la Cortadura, que es un canal artificial que separa el istmo del continente. El canal e isla del Trocadero tenían también una importante función como puerto de mercancías y carenado de buques. En el siguiente plano, elaborado por John Wilcox en 1739 ( a saber con qué aviesas intenciones) se puede apreciar la situación de los fuertes.


El plano que sigue, que muestra el castillo de Fort Luis, data de 1812 y está firmado por José Prieto.

Estas construcciones tuvieron gran importancia durante la Guerra de la Independencia. Los franceses, que ocupaban Puerto Real (de hecho, la redujeron a la nada), y el istmo, bombardeaban Cádiz desde Matagorda y Fort Luis, recibiendo el fuego desde Puntales. Las bombas de los fanfarrones, con las que se hacían las gaditanas tirabuzones, provenían de las Cabezuelas. Cádiz, de la misma forma que la aldea gala de Asterix (pero en real), resistió al invasor, y Las Cortes reunidas aprovecharon la ausencia del monarca para proclamar la primera Constitución española (la “Pepa”, de la que en el 2012 celebraremos su bicentenario).
Una vez acabada la Guerra, Fernando VII “el Deseado” volvió, pero renegó de la Constitución y pidió la ayuda de la Santa Alianza, un pacto entre los monarcas absolutistas europeos para luchar contra las ideas liberales. En 1823, el rey francés Luis XVIII acudió en su ayuda con los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando del Duque de Angulema (el futuro y efímero Luis XIX). Éstos apenas encontraron oposición en su avance al sur, ocupando Madrid y pasando a Andalucía, persiguiendo a los liberales que huían a Cádiz con el monarca.
Cádiz se aprestó de nuevo a la defensa, la primera línea de las cuales se situó en la Cortadura que daba paso al istmo del Trocadero. A toda prisa se retomaron las obras de reconstrucción de las defensas, destruidas durante la anterior Guerra de la Independencia. Los españoles dispusieron en la primera línea, en la orilla de la Cortadura, caballos de frisa, que no son sino un sistema de vigas cruzadas terminadas en armas blancas para dificultar el asalto. Después seguía una línea de trincheras en forma de dientes de sierra y finalmente una loma coronada por piezas artilleras.
Las primeras escaramuzas se produjeron el 16 de julio, pero sólo se trataba de un tanteo. Mientras tanto, se iniciaron los trabajos de reconstrucción de los fuertes de Matagorda y Fort Luis.
El 30 de agosto los franceses bombardearon las líneas de defensa españolas, especialmente la línea del Trocadero y el Molino de Guerra. Entre las 2 y las 3 de la madrugada del 31 los franceses, posiblemente ayudados por algún traidor local, vadearon sigilosamente el caño de cortadura con el agua al pecho y las armas en alto, tomando por sorpresa a las tropas españolas.

“La primera línea quedó fácilmente tomada, así como el Molino de Guerra.
No pudiendo juntarse muchos para arrollar á bayoneta al enemigo, ocurriendo lo inevitable y terrible confusión, propia de casos semejantes. Los cuerpos en la oscuridad de la noche se habían mezclado unos con otros. Grases se había retirado a segunda línea. El enemigo volvió contra los españoles sus propias piezas, arrojando granadas á los que huían. […]
Hasta las nueve de la mañana lograron prolongar la resistencia.[…]
Embarcáronse unos en dirección de Puntales; muchos murieron ahogados en el fango del Caño; otros buscando la salvación ó perecieron por el fuego de los franceses ó quedaron prisioneros de los franceses, entre ellos el Coronel Grases y los Tenientes del cuerpo de Ingenieros D. José Falledo y D. Pedro Abelló. Calculóse en mil hombres la pérdida de esta acción.”
Diario general de las operaciones de la guerra en la isla gaditana. Adolfo de Castro.

A pesar de la derrota, Cádiz seguía resistiendo. Finalmente, Fernando VII pactó con los liberales la rendición de la ciudad a cambio de respetar la Constitución. Pero una vez en campo francés se unió al invasor y decretó la abolición de todas las normas liberales. Los franceses entraron por fin en Cádiz y se puso fin temporalmente al sueño liberal.

Por lo tanto, en la París de la libertad, la igualdad y la fraternidad, tienen una plaza que conmemora la victoria del absolutismo contra las libertades, y que lleva el nombre de una zona olvidada de la costa gaditana, hoy día convertida en embarcadero de barquillas de pesca.


Fuentes:
Wikipedia
Google Earth
El Trocadero y su gente, Francisco Ruíz Serrano
Diario general de las operaciones de la guerra en la isla gaditana, Adolfo de Castro.