martes, 31 de agosto de 2010

Adios, amigo

Me precio de tener muchos amigos. Entiéndase como tal alguien con quien agrada pasar un rato, ya sea tomando un café o haciendo algún deporte. A estas alturas no pido más.
Ahora bien, soy consciente de que la mayoría de esas amistades, con alguna excepción, se mantienen gracias a mi perseverancia. Ya sabéis, en toda relación hay uno que siempre llama, y otro que casi nunca. Yo suelo ser el primero.
Nótese que lo escribo sin acritud. Si lo he hecho hasta ahora es porque he querido. Pero cada vez me cuesta más. Será cosa de la edad.
Y quizás sea lo mejor. A veces nos aferramos a las personas a las que cogimos cariño, incluso cuando lo que toca es dejarlos ir.

lunes, 23 de agosto de 2010

Vacaciones

Este año será el primero, desde que empecé a trabajar, en el que me tomaré el mes completo de vacaciones de una tacada.
El objetivo es doble: olvidar por un tiempo cómo me gano la vida, y comprobar si soy capaz de llegar a aburrirme. Lo primero va por buen camino, pero lo segundo aún se ve lejos.
La primera semana se fue ya, casi sin sentir. Por ahora, aparte de la playita y el deporte, ando terminando la tercera de Mad Men, salvando alguna que otra vida con Rescue Pilot, y en los ratos libres, disfrutando las animaciones de History Animated.


Estoy pensando volver a darle al aaaaarte, pero no sé si me dará tiempo. Hay tantas cosas por hacer...

jueves, 12 de agosto de 2010

Por todo y por nada en concreto

Que quede claro de una vez para siempre:

Creo que las formas son tan importantes como el fondo. Según las circunstancias, a veces, más.
Estoy harto de que la gente justifique una mala palabra con “es que yo soy así”. Nadie tiene culpa de haber nacido guapo o feo, blanco o negro, pero sí de ser rudo, maleducado o violento. Cambiar es posible.
Estoy de acuerdo en que todos tenemos derecho a equivocarnos, pero también el deber de disculparnos.

viernes, 30 de julio de 2010

Toy en el centro comercial

Últimamente las grandes superficies y los centros comerciales me ponen enfermo; físicamente enfermo. Supongo que será un tipo especial de agorafobia que estoy desarrollando, porque cada vez aguanto menos tiempo antes de querer salir por patas.
Lo tengo chungo, porque nuestra sociedad se parece cada vez más a la americana, donde prácticamente toda la vida social se hace en el “mall”. Lo cual lo veo muy “mall”, porque nuestra cultura, al menos en el sur, siempre ha sido de hacer vida en la calle.
Ahora no. Ahora para ir al cine hay que ir al centro comercial. Para comprar cualquier cosa, al centro comercial. Para comer, al centro comercial. Para pasear, al centro comercial. Valiente coñazo.
Como no hay más remedio que pasar de vez en cuando por el aro, he desarrollado una técnica de escape. Se trata de esperar en el coche mientras mi pareja compra. Para amenizar la espera me enchufo en el portátil un capítulo de la serie que esté viendo en ese momento. Esta técnica no funciona en verano, por motivos obvios. Comprensivos con la situación, algunos centros comerciales han creado una especie de “guarderías” para hombres, eufemísticamente llamadas “salas de descanso”. Allí me quedo como perro abandonado hasta que me recogen. Es bastante deprimente, pero mejor que esperar a la puerta de cada tienda en la que se pare mi chica, acompañado de otros individuos en la misma deplorable situación.
No sé que es lo que me ha causado esta fobia. Me gustaría pensar que es por odio al consumismo absurdo en el que estamos sumidos. Pero me temo que el motivo es mucho más banal.
Como dicen que la mejor terapia es reírse de uno mismo, he empezado por retomar la vieja costumbre de hacer un "Toy Malatesta", a ver si se me va pasando.


miércoles, 21 de julio de 2010

Overbooking

Nadie lo diría...


Se trata de una caseta de la feria de San Fernando de este año, que sí que se empetaba, pero a horas algo más avanzadas que a la que tomé la foto.