sábado, 20 de diciembre de 2008

Viento del Sur




Nacho Romero - Viento del sur

No sabes, cuanto tiempo busqué tu reflejo
el faro de tu alma en mi mar del desconcierto
sin mástil, sin velas, sin rumbo ni estrellas
a merced del temporal y la tormenta

Y cada noche que pasé en tinieblas
hubiera dado mi vida por saber quién eras.

No sabes que eres el motor de mi coraje
que entrate en mi corazón al abordaje
calando la madera de mi cubierta
con agua de rosas

Y cada noche que pasé en tinieblas
hubiera dado mi vida por saber quién eras.
Mi mundo eres tú
mi viento del sur
eres sinfonia de notas en un pentagrama de luz
una ola de mar, lucero de sal
eres la mañana en un cuento helada
la princesa encantada
y ahora que lo pienso lo unico verdadero
que recuerdo hace tiempo

Y ahora, que tengo tu mar en mi puerto
no dejes que la marea me niegue un beso

Y cada noche que pasé en tinieblas
hubiera dado mi vida por saber quién eras.
Mi mundo eres tú
mi viento del sur
eres sinfonia de notas en un pentagrama de luz
una ola de mar, lucero de sal
eres la mañana en un cuento, helada
la princesa encantada
y ahora que lo pienso lo unico verdadero
que recuerdo hace tiempo

Mi mundo eres tú
mi viento del sur
eres sinfonia de notas en un pentagrama de luz
una ola de mar, lucero de sal
eres la mañana en un cuento, helada
la princesa encantada
y ahora que lo pienso lo unico verdadero
que recuerdo hace tiempo

viernes, 19 de diciembre de 2008

Nirvana

Ya se sabe que sólo los niños y los borrachos dicen siempre la verdad. Yo ya dejé de ser niño, pero aún me duran los vapores de la última copa que me tomé esta tarde, así que durante un rato puedo acreditarme dentro de la segunda categoría.
Hoy me siento libre, más libre de lo que me he sentido jamás. Y escribo para dejar constancia de ello. No para vosotros, lectores de este blog en franca decadencia, sino para mí, que seré el único que releerá esto dentro de unos meses o años.
Por fin me siento liberado de la atadura del qué dirán. Y no sólo de boquilla. Hoy ha sido la primera vez que oigo que caigo mal a alguien y no he sentido nada. Absolutamente nada. Se lo he comentado a mi mujer y a una amiga, pero no por desahogarme, como solía hacer, sino de la misma sorpresa que me ha provocado mi indiferencia.
El otro día leí un artículo de India sobre el tema, y ya adelantaba esto en los comentarios. Ahora lo confirmo. Me importa un carajo lo que los demás piensen de mí.
Si esto no es la felicidad, se le parece mucho.

martes, 16 de diciembre de 2008

Un año de amor

Nos conocimos un 22 de diciembre, y aunque suene a tópico lo cierto es que siento que me tocó la lotería.


En cuanto te vi supe que serías mía y que nos complementaríamos a la perfección. Mis amigos me dijeron que eras demasiado para mí, que no podría contigo, que me harías daño. No les escuché y no me arrepiento.

En el tiempo que llevamos juntos sólo me has dado satisfacciones y momentos de placer. Pronto aprendí a tratarte con delicadeza, a hacerte vibrar con suaves caricias, a montarte y disfrutar sintiendo cómo te aceleras.

Juntos hemos disfrutado de escapadas de fin de semana a rincones solitarios, pero también de la rutina del día a día. Los cortos períodos en los que no he podido estar contigo me han parecido eternos.

Ha sido un año increíble. Pero lo mejor de todo, mi querida CBF, es lo que nos queda por vivir.

martes, 9 de diciembre de 2008

Contra el racismo navideño

La siguiente imagen la tengo enfrente de mi ventana.


Cada vez que la veo pienso que al pobre Baltasar le ha dado una fatiguita.

La competencia es dura: los Papá Noeles les están cogiendo ventaja a los Reyes Magos. Y no es que yo sea muy monárquico, pero como dijeron Rilke y muchos otros, la patria es la infancia, y parte de la mía es mi hermana despertándome temprano los 6 de enero para ver qué nos habían dejado estos señores. Boicot al gordo de Coca-cola.

Ya dije una vez que odio todas las dictaduras, incluida la que impone el calendario. Ninguna época del año es más dictatorial que las navidades. Hay que atiborrarse por obligación, reunirse por obligación, ser buenos por obligación. Pero sobre todo, consumir a espuertas por obligación. Porque tú lo vales. Y si no tienes para comprarlo, es que no vales un pimiento.

El modelo capitalista-consumista está en crisis, dicen. Un huevo de pato. Cada año El Corte Inglés hace su mayor caja en el puente del primero de noviembre, dos meses antes de las navidades. La causa: el personal paga con la tarjeta de compras, contando con que a primeros de diciembre tendrán la paga extra en el banco. A partir de aquí, la orgía del consumo. El que pueda, claro.

Estamos a 9 de diciembre y el que suscribe ya está hasta las narices de la Navidad. Como el pobre Baltasar de la imagen. A ver si con Obama de presidente deja de ser siempre el último. Coño ya.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Gestores de descargas

En todo hay alguien que se entera antes que tú. Y también está el que se entera después. Siguiendo esa lógica de perogrullo voy a transmitiros lo que he aprendido este fin de semana. Porque aunque la mayoría diréis: buah, qué cosa, habrá quien no tenga ni idea del asunto y quizás le interese. A los últimos va dirigido este artículo.
¿Qué son los gestores de descargas? Supongamos que un amigo tuyo que vive en San Francisco quiere compartir contigo el video de su boda. Una opción es enviartelo por cachos mediante email, pero es bastante engorroso porque el tamaño máximo de los trozos suele ser muy pequeño, con lo que a lo peor hay que mandar 100 emails.
En su lugar, puede usar un servidor gratuito de archivos como megaupload.com, rapidshare.com, etc. Tu amigo lo sube a la red y te manda los enlaces para que tú te los descargues cómodamente desde casa. Además, si tu amigo es un poco exihibicionista, puede colgar los enlaces en su blog para que todo el mundo mundial vea lo guapos que estaban los novios. Pero aquí el tamaño de los paquetes también está limitado, así que quizás el video de la boda de tu compi hay que trocearlo digamos en 10 partes. La tarea de descargar los trozos desde el servidor gratuito es tediosa, ya que hay que introducir unos códigos y esperar a que se baje un archivo para empezar con el siguiente. Además, si no eres cliente "premium", el sitio web te penaliza con esperas antes y después de cada descarga.
Todos estos inconvenientes se salvan con un gestor de descargas, es decir, un programa que automatiza la tarea de bajar todos los pedazos e incluso de extraerlos si vienen comprimidos. Sólo hay que darle al programa las direcciones de enlace a las descargas de todos los trozos e irse uno a dormir.
Naturalmente la loable intención de ver la boda de tu colega californiano se malversa en la de descargarte de forma directa y en formato DVDrip tu serie favorita o la penúltima peli de Tarantino, con los enlaces que las personas humanas dejan en foros y páginas especializadas. Desde la Guarida estamos totalmente en contra de tales prácticas ilegales e inmorales, como no puede ser menos.
Gestores de descargas hay muchos. Mi amigo Diego, que es quien me ha iluminado en este asunto, me recomendó jdownloader, y la verdad es que por ahora me va muy bien.
¡Hala, a descargar se ha dicho!