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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Mi amigo Toky

Una vez dije por estos lares que con el tiempo, el término amigo había cambiado de significado para mí. Y me cito: "Entiéndase como tal alguien con quien agrada pasar un rato, ya sea tomando un café o haciendo algún deporte. A estas alturas no pido más". Teniendo esto en cuenta, Toky es sin duda uno de mis mejores amigos.
Toky es el perro de uno de mis vecinos. Es más listo que muchos seres humanos que conozco. Con el tiempo hemos desarrollado una relación peculiar, que no he visto que tenga con ningún otro vecino. Cada vez que me ve, que no es muy frecuentemente, se acerca a saludarme con ganas de juego. A mí, que me gusta un perro más que a un tonto un lápiz, me encanta echarle algún palo para que me lo traiga. Nuestros juegos duran poco, ya que se limitan al tiempo durante el que intercambio algunas frases de saludo con el vecino y poco más.
Ayer volvía del trabajo en moto. Pulso el botón 1: sube la puerta de la urbanización. Entro a la calle privada y me paro poco antes de la puerta de mi patio. Pulso el botón 2: se abre mi puerta. Abro paréntesis. Soy la envidia de los padres y la admiración de los niños de mi calle por ser el único que se ha rascado el bolsillo automatizando dicha puerta. Aunque solo fuera por eso, dinero bien gastado. Cierro paréntesis.
A esto que sale mi vecino con su perro. Saludo al hombre, mientras Toky olisquea mi pierna. Para mi frustración de inmediato desaparece de nuevo por el patio del vecino (el que se ve en la foto).
Pero dura poco. En seguida Toky sale con una pelota de tenis en la boca y me la ofrece juguetón. Naturalmente me había reconocido, a pesar de estar sobre una máquina ruidosa y vestido de motero.
Con una sonrisa de oreja a oreja dentro del casco, le eché un par de veces la bola y pedí a mi vecino que me inmortalizara junto a su perro. Mi amigo Toky.

martes, 31 de mayo de 2011

Exposición de motos antiguas en Sanlúcar

Como habréis podido notar, este blog anda en horas bajas. Aunque sea para moverlo un poco, os dejo unas fotos que hice la semana pasada en el Centro Comercial Las Dunas, de Sanlúcar de Barrameda. 
Dentro de mi odio general hacia este tipo de lugares, el de Sanlúcar se me hace más soportable porque tiene mucha luz natural y espacios muy abiertos. Nos acercamos a dar una vuelta, y para mi sorpresa había montada una pequeña exposición de motos clásicas del organizadas por el club local.
Las fotos las hice con el móvil, un Nokia C5-03 cuya cámara no dispone de flash, pero creo no salieron mal del todo.

Vista general de la exposición
Lambretta, 1957

Ural, 1942
Monet Goyon, 1922
Monet Goyon, 1923

A esta no le pillé los datos : (

Lambretta, 1956
Derbi, 1971

lunes, 15 de marzo de 2010

La gaviota

Anochece. Vuelvo a casa después de un pesado día de trabajo. Al subir el puente Carranza, el fuerte viento de levante juega con mi moto y conmigo. Por el rabillo del ojo vislumbro una gaviota que está suspendida a mi derecha, a solo un par de metros. Aprovecha el reflujo que sube por el lateral del puente para viajar sin esfuerzo al otro lado de la bahía. Vuela lateralmente, de cara al viento.
Va con mi misma dirección y velocidad, así que viajamos juntos. Durante unos segundos me parece que volara con ella. Al cabo, cambia bruscamente de trayectoria y desaparece de mi vista.
Bajo el puente con ánimos renovados, pero dura poco. Tras un par de curvas veo en la cuneta otra gaviota, probablemente recién golpeada por un coche.
La metáfora es tan obvia que me ensombrece al instante. La aparto inmediatamente de mi mente. Al poco llego a la entrada de la autopista. Abro gas y vuelo sin esfuerzo, de cara al viento.


Foto: Luis Ángel Martinez

sábado, 27 de febrero de 2010

I Salón de la Moto de Andalucía

Del 26 de febrero al 1 de marzo de 2010 se está celebrando en Sevilla el Primer Salón de la Moto de Andalucía. Como somos apasionados de la moto y vivimos en Andalucía, unos amigos hemos cogido la AP-4 y nos hemos plantado hoy en el Estado Olímpico de la capital hispalense.

La primera impresión es que el nombre del evento le queda grande. El número de expositores es reducido, y se echan en falta más tiendas de accesorios y complementos de calidad. Quizás por el mal tiempo, además, no había posibilidad de probar las máquinas, uno de los principales atractivos de estos salones.

La crisis se está cebando con el mundo de la moto, tanto o más que con el resto de sectores. En nuestro país se produjo un boom de la moto durante los últimos años, llegando a las 270.000 unidades vendidas en 2007. A partir del 2008 estas cifras no han dejado de bajar. En este contexto es donde se inserta el evento al que hemos asistido. Es obvia la falta de poderío económico en el sector, por lo que creo que hay que ser en cierta medida indulgentes.

Como aspectos positivos, aparte de la compañía de mis colegas, he sacado un cable para no olvidar el candado-pinza en la rueda. Por tres euros ya no correré riesgos de caídas por este motivo. Eso, y algún material gráfico para colgar en mi blog, que siempre se agradece.

Os dejo algunas fotos de las motos que más me han gustado.




Y un corto (y algo mareante) vídeo grabado con mi mini-cámara chinorri para que pilléis el ambiente que se respira allí.




En resumen, un evento que yo solo recomendaría a los aficionados de la zona o a los que realmente estén interesados en comprar una moto, por los descuentos que ofrecen los concesionarios presentes. Habrá que esperar tiempos mejores.

domingo, 31 de enero de 2010

Alcalá-Benalup

Os decía en mi anterior entrada que me he comprado una mini-cámara para grabar las salidas en moto.
Hoy la hemos estrenado un amigo y yo en una ruta de 120 kilómetros que nos ha llevado por la comarca de La Janda.
Siempre se aprende algo, y hoy ha sido que no se puede colocar una cámara cogida a un soporte pegado con cinta americana al morro de una moto y esperar que el vídeo que grabe no tenga vibraciones. La próxima vez la pegaré directamente al casco, a la altura de la barbilla, a ver qué tal.
De todas formas os dejo un resumen de 5 minutos del experimento, aunque el vídeo completo dura casi una hora de las dos que hemos estado rodando. La moto que sale continuamente en cuadro no es la mía, obviamente, sino la Honda Hornet de mi amigo.



Los tramos elegidos para el resumen están rodeados en rojo en el mapa de la ruta.



lunes, 30 de noviembre de 2009

"Bianiversario"

Este viernes cumplo, quién lo diría, dos años de carné A. Al fin podré quitarle la limitación a mi máquina y disponer de toda su potencia. Aprovecharé también para cambiarle las ruedas, porque tienen ya más de 17.000 kilómetros a sus espaldas. Total, una pasta.
Cabe hacer un balance de lo recorrido hasta ahora. Balance que no puede ser sino positivo. La moto sólo me ha dado satisfacciones los fines de semana, y comodidad a la hora de ir y venir al curro. He entablado amistad con un grupo de gente muy sana y he conocido a bastantes más en los foros. Los que visitáis este blog habéis tenido que “sufrir” mi afición en forma de artículos y más artículos sobre motos.
Todo no es jiji-jajá. También he visto la cara amarga de esta droga. De lejos, afortunadamente. En el foro que frecuento de vez en cuando nos anuncian el accidente de un compañero. Por desgracia también alguna muerte. Hasta en mi entorno familiar hemos sufrido un percance por culpa de las dos ruedas. Cosas que te hacen plantearte si merece la pena arriesgar la salud e incluso la vida, por las sensaciones que te da la moto.
La he llamado droga y algo de eso tiene. Si no, no se explicaría que la usase para ir al trabajo hasta cuando hace un frío que pela, o que si me paso más de dos días sin cogerla ya tenga “mono”. Como todo adicto, no puedo sino desaconsejar que os metáis en este mundillo. Para mí es tarde: ya estoy dentro y la verdad, no quiero salir.


Foto: mazincaiser
Podéis ver más como ésta en su blog Aeroplaf

sábado, 14 de noviembre de 2009

domingo, 8 de noviembre de 2009

Ande coñe andará el Jacks

Antes de que me lo digáis vosotros, no busco a Jacks, ni me importa un pimiento si se ha ido de juerga con su amigo Jimmy.
Os digo esto porque por fin he decidido comprarme el mono de cuero. Tenía ya la pasta ahorrada desde hace unos meses, pero más por vergüenza torera que otra cosa, retrasaba el momento. Os lo explico. El mes que viene ya cumplo los dos años de motero, así que podré deslimitar mi cebefita. Aunque la hostia que te llevas es la misma con la moto limitada que deslimitada, y no creo que nunca busque los 230 km/h que da el bicho, como que me daba palo ir vestido de cuero con una moto que limitada "solo" alcanza los 160 km/h.
Ni que decir tiene que el cuero lo que te da es mayor protección contra la abrasión en caso de caída, pero no neguemos también que mola más que la cordura. Eso sí, a costa de ir más incómodo.
Ayer fui a El Motorista de Jerez para hacerme con uno. Sudé la gota gorda para probarme un par de ellos, y cuando ya había dado con mi talla, resulta que del modelo que me interesaba (por barato) no había. Pero no pasa nada, para eso está interné. Una vez en casa encontré, en la página donde compré el casco, el mono Dainese "Laguna Seca" de este año por poco más de lo que me iba a costar el de oferta de la tienda. Como ya sabía mi talla, lo pedí de inmediato.
No puedo esperar a que llegue, así que he hecho un fotomontaje para ver cómo me va a quedar. ¿A que voy a estar monísimo de la muerte?


sábado, 17 de octubre de 2009

Puerto Galis

Puerto Galis es uno de esos lugares que son sagrados para los moteros de una zona. Punto de reunión, de partida, llegada y también de desayuno para los aficionados a la moto de Cádiz. Las carreteras que llegan a él son sinuosas, cerradas, peligrosas y bellas.

Acabo de llegar de allí. Hoy he ido en compañía de un amigo y de la cámara fotográfica. Estas fotos sí son mías, Ismo ;)




lunes, 12 de octubre de 2009

lunes, 5 de octubre de 2009

La física de las curvas (II)

En el artículo anterior explicábamos el porqué hay que tumbar para girar. Hoy explicaremos el cómo tumbar. Aunque el tema da para largo, la explicación reside en una única palabra: contramanillar.

Hacer contramanillar significa girar el manillar en el sentido opuesto a la dirección que se quiere tomar. Parece algo antinatural, pero en realidad todos lo hacemos, aunque algunos no sean conscientes de ello. Es decir, si queremos tumbar la moto hacia la derecha para tomar una curva a derechas, deberemos empujar levemente el manillar hacia la izquierda. Y al contrario, para girar a izquierdas, habrá que empujar el manillar a la derecha. Una vez alcanzado el ángulo de inclinación deseado, hay que aplicar presión al semimanillar derecho para enderezar la rueda delantera y alinearla con la curva.

¿Cómo se explica esto? Hay dos razones físicas para este fenómeno. La primera es más fácil de explicar. Pongamos por caso que queremos girar a la derecha. Al empujar el manillar a la izquierda la rueda delantera se desplazará inicialmente hacia la izquierda. Pero claro, todo esto ocurre a nivel del pavimento. La inercia del resto de la moto y el conductor hace que la parte superior de la moto intente seguir la trayectoria original, con lo que las ruedas “se salen” de debajo de la moto hacia la izquierda. Como resultado, la moto “tumba” hacia la derecha.

El segundo motivo es algo más complicado. Una rueda girando tiene un momento angular. Ésta es una magnitud análoga al momento lineal o cantidad de movimiento (masa por velocidad), pero para movimientos rotativos. El momento angular es un vector igual al producto de la masa por la velocidad angular, y por lo tanto tiene módulo, dirección y sentido. Cuando tratamos de cambiar la dirección de una rueda que gira, estamos intentando modificar su momento angular. Al aplicar un par a la rueda, ésta reaccionará con otro en dirección perpendicular al primero. Es lo que se llama efecto giroscópico. En nuestro ejemplo, al girar el manillar a la izquierda la rueda reacciona con un par que empuja a la moto a tumbar hacia la derecha. Según algunos autores, la contribución del efecto giroscópico a la tumbada es bastante menor que el efecto creado por la “salida de la trazada” de las ruedas, aunque sí es importante porque actúa de forma inmediata, mientras que éste último tarda algo más en notarse.

Si le preguntas a un motociclista cómo tumba, seguramente te contestará que usa el balanceo del peso del cuerpo. Es decir, que para tumbarse a la derecha “mete hombro” a la derecha o “saca culo” por la derecha. En realidad el efecto creado por estos movimientos está relacionado con la modificación del ángulo de las ruedas para un determinado ángulo de tumbada, ya que el centro de gravedad del conjunto no se ve afectado. A poca velocidad el uso del cuerpo puede esconder el efecto, y parecer que es el cuerpo el que dirige la moto, pero incluso entonces el contramanillar está presente.

martes, 29 de septiembre de 2009

La física de las curvas (I)

Alguna vez os habréis preguntado cómo esposible que los pilotos de motociclismo sean capaces de tumbar tanto la moto en las curvas. La postura “racing”: culo fuera del asiento, rodilla rozando el asfalto, es realmente espectacular. Hoy vamos a explicar el cómo y el porqué de estas tumbadas de vértigo.
Lo primero será recordar los conceptos de fuerza centrípeta y fuerza centrífuga. La fuerza centrípeta es la responsable de que un móvil cambie de trayectoria. Se llama así porque está dirigida hacia el centro de la curva trazada. La fuerza centrífuga es una fuerza inercial, de igual valor y dirección que la centrípeta pero de sentido contrario. Es decir, es la que nos “saca” de la curva. Como toda fuerza de incercia, realmente no existe. Es un artificio mental que sirve para estudiar los móviles dentro de sistemas de referencia no inerciales (acelerados). Dejemos el tema aquí porque aunque no es difícil de explicar, tiene su miga. Baste decir que su análisis dio a Einstein la pista para la teoría de la relatividad general. El valor de ambas fuerzas es proporcional a la masa del cuerpo y al cuadrado de la velocidad, e inversamente proporcional al radio de curvatura de la trayectoria. Es decir,
Fc= mv^2/R
Por lo tanto, para poder tomar una curva, el motorista debe generar cierta cantidad de fuerza centrípeta, que debe tener mayorvalor cuanto más rápido queramos ir y más cerrada sea la curva.
¿Cómo se genera esa fuerza? En vehículos de dos ruedas, la única forma de hacerlo es tumbando. Veamos un diagrama de fuerzas simplificado en un sistema no inercial.
Podemos sustituir el efecto de la gravedad sobre todas las partículas de la moto y el motorista por una única resultante aplicada en el centro de masas del conjunto (mg).
Por otro lado, el suelo contrarresta el peso con una fuerza normal (N), llamada así porque es perpendicular a la superficie.
De estar parado, una posición así terminaría con el motorista realmente tumbado en el suelo, porque ambas fuerzas no tienen el mismo eje. Dos fuerzas iguales, con la misma dirección y sentido pero que no comparten el eje generan un par de giro... y cataplum. Pero estamos girando, por lo que interviene la fuerza centrífuga, que contrarresta ese par gracias a que en el contacto entre el neumático y el suelo se genera otra fuerza igual, cuyo valor máximo puede alcanzar el producto de la fuerza normal por el coeficiente de rozamiento, Fr(max)=ηN. El valor de este coeficiente, para gomas de caucho contra asfalto seco suele rondar el valor de la unidad.

En equilibrio podemos igualar los valores de las fuerzas en los dos ejes.
Eje vertical: mg=N (1)
Eje horizontal: mv^2/R=Fr (2)
Pero además el par resultante, tomando como eje de giro las ruedas, también es nulo, por lo que
mgdsenθ = (mv^2/R)dcosθ (3)
De la última ecuación podemos deducir que para una curva dada, la velocidad máxima a la que podemos tomarla sin estamparnos contra el quitamiedos es:
v= √( tanθ/(gR) ) (4)
Como g es constante y R lo da la curva, lo único que podemos controlar es el ángulo de inclinación. A mayor inclinación, mayor velocidad. Pero cuidado, de las ecuaciones (1) y (2) deducimos que
v(max)= √ (ηgR) (5)
De nuevo g y R son dados, por lo que la velocidad está limitada por el coeficiente de rozamiento.
¿Hasta dónde podemos llegar inclinando la moto? De nuevo en el límite, y combinando las anteriores ecuaciones llegamos a que
θ(max)=arctg(η) (6)
Para η= 1, θ(max)= 45º. Pero en circuito y con gomas de competición, el coeficiente es mayor, por lo que se pueden conseguir tumbadas mayores.
Pero al tumbar tenemos otro problema. Se reduce la superficie de contacto de la rueda con el suelo, con lo que el rozamiento disminuye y podemos perder la adherencia y acabar en el suelo. La ecuación (6), por lo tanto, deja de ser válida.
Ahora bien, el piloto también juega un papel. Para evitar el problema mencionado anteriormente, hace lo que hemos dicho al principio del artículo: descolgarse de la moto. Con ello consigue desplazar el centro de masas del conjunto hasta el ángulo deseado sin que las ruedas se inclinen tanto como para perder la suficiente adherencia. Cómo llega a este ángulo será tema para otro artículo.
Lo otro que puede controlar el piloto es el valor de R. Hasta aquí hemos dicho que la curva está dada, pero en realidad se puede jugar con el radio de curvatura mediante una buena elección de la trazada. El objetivo es maximizar el valor de dicho radio, lo cual permitirá mayores velocidades, como dice la ecuación (5).
Hasta aquí la teoría. Ahora a ver quién es el guapo que toca rodilla :)

jueves, 23 de julio de 2009

La curva del riesgo

Muchos conoceréis el concepto de curva de aprendizaje. Si no en términos matemáticos, sí al menos en su uso coloquial, para describir la mayor o menor dificultad de una materia.

Asociada a ese concepto podríamos hablar también de una curva del riesgo. Mi teoría es que en toda actividad humana en la que hay asociado un riesgo, el nivel del mismo asumido por la persona sigue una curva similar a la siguiente. En el eje vertical se representa el nivel de riesgo asumido y en el horizontal el tiempo.

En una primera etapa, la curva de riesgo corre paralela a la de aprendizaje. Cuanto más sepamos del tema o más experiencia tengamos, el riesgo que estaremos dispuestos a asumir será mayor. Este aumento de la confianza hace que lleguemos a arriesgar por encima de nuestras posibilidades, lo que provoca situaciones de peligro o directamente un accidente.

Justo después de un incidente peligroso el nivel de riesgo asumido baja abruptamente, recuperándose lentamente según vayamos retomando la confianza. Este proceso se repite hasta que se estabiliza en torno a lo que podríamos expresar como un 80% de las posibilidades de la persona.

Mi experiencia personal confirma esta teoría. En mi anterior empresa una de mis tareas era hacer modificaciones a los programas de control numérico de máquinas de mecanizado. Un error de programación podía suponer una colisión y por lo tanto una avería importante. Al principio tomaba todas las precauciones del mundo a la hora de probar las modificaciones: ejecución paso a paso, avance muy lento, etc. Con la experiencia y la confianza cada vez hacía las modificaciones más deprisa y a veces sin pruebas previas... Hasta que una vez cometí un error tonto y empotré al 100% de avance el husillo principal en el utillaje. Consecuencia: más de 6.000 euros en repuestos más el tiempo de parada de máquina. Desde entonces tuve más cuidado.

Con la moto pasa lo mismo. La confianza es un arma de doble filo. No se puede conducir asustado, pero tampoco olvidar que somos humanos y cometemos errores, además de que en la vía hay otros elementos que no controlamos. Si vamos siempre al 100% de nuestras posibilidades, más pronto que tarde tendremos un accidente.

Tener un poco de miedo (eufemísticamente llamado “respeto”), nos evitará llegar al pánico. Y no hablo figurativamente. Cuando se entra en una curva más rápido de lo que se sabe, uno experimenta un corto pero intenso segundo de pánico. El estómago parece que subiera a la garganta y se experimenta un bloqueo que en algunos casos pude provocar que hagamos “un recto”. Es decir, la salida de la vía por la tangente. La forma de evitarlo es, sencillamente, estimar que si una curva la podríamos tomar a 100 km/h, hacerlo a 80 km/h. No es tan excitante, pero sí mucho más seguro.

martes, 16 de junio de 2009

Sol y viento

Tengo la suerte de poder combinar las dos aficiones que más me tiran últimamente: la moto y la fotografía. No soy el único. Sigo los pasos de mazinkaiser, que ya me lleva ventaja en esto de pararse cuando un paisaje le llama la atención.


En este caso fue un campo de girasoles. La próxima vez... ¿quién sabe?

viernes, 1 de mayo de 2009

Accesoriofilia (II)

Despacho de House. Taub, Kutner, Foreman y Trece están sentados alrededor de la mesita. House llega sin saludar y se sitúa junto a la pizarra.
House: Paciente de 34 años aquejado de falta de liquidez.
Taub: Eso no es interesante. El mundo está en crisis.
House: Sudores fríos al pasar junto a cualquier tienda de motos.
Trece: Pánico a las dos ruedas.
House: Tiene moto. Además, afición compulsiva a los foros de motos, especialmente a las secciones de grupos de compra.
Foreman: Puede ser neurológico. Algún tipo de infección que le haya causado una lesión en el cortex.
House: Kutner, escáner para descartar la lesión. Foreman, cuélate en su casa y en su cuenta del banco, a ver qué descubres.
El equipo sale, salvo Trece, que se queda de pie y con las manos en jarras. House se sienta, se reclina peligrosamente y juega a tirar la pelota contra la pared.
Trece: ¿No crees que la cuenta corriente es algo accesorio?
Primer plano de House, que tiene uno de sus momentos “Eureka”.
House: Eso es, nuestro paciente sufre “accesoriofilia”.
Trece: Pues esa enfermedad no tiene cura.

Mi penúltimo "síntoma" ha sido tapizar los asientos. Os tenía prometido colgar una foto cuando lo hubiera hecho, así que ahí va.

El trabajo me lo ha hecho un tapicero de Sevilla capital que recomendaban en el foro que frecuento. Aproveché que pasé por allí camino y vuelta de Almería para llevar mis asientos y los de un colega de San Fernando.


Mañana hago mi primera ruta de medio recorrido desde que me lo tapizaron, así que ya os contaré si aparte de estético, alivia las posaderas :-)

sábado, 4 de abril de 2009

Punta Camarinal

Al sur de Zahara de los Atunes, pasando Atlanterra, se encuentra la Playa de los Alemanes. Su extremo sudeste lo marca la Punta Camarinal, dominada por un faro. Uno de esos lugares donde, los días luminosos como el de hoy, podría uno quedarse horas dedicado sólo al disfrute de estar vivo.




Fotos: lunaria y malatesta

viernes, 27 de marzo de 2009

Nuevo-casco para mi mala-testa

Hoy ha sido un día bastante chungo en el curro. Después de comer me he tirado en el sofá, sin muchas ganas de nada. Como era de esperar me he quedado frito.
Cuando me he despertado más de una hora después, además de mustio, tenía una caraja en lo alto de las buenas.
Pero de repente ha sonado el timbre. Se me ha quitado la modorra del tirón, he saltado del sofá y he bailado a lo Mauricio Colmenero, el de Aida. ¡Piri-piri-piri!
Y es que he recordado de repente que esta tarde venían los de DHL Express con mi última adquisición: el Schuberth S1 Pro Red Furious. 100 euretes que me he ahorrado comprándolo por internet en lugar de en una tienda.
¿No es para quitarle las penas al Calimero más pertinaz?





miércoles, 25 de marzo de 2009

La mirada acojonante


Esta mañana, de camino al trabajo, un tipejo ha hecho un cambio brusco de carril, haciéndome frenar duro para no ir al suelo. Estoy seguro que me había visto. Hasta aquí nada fuera de lo común. La gente debe pensar que la preferencia de paso es función del tamaño del vehículo, como en los pasos estrechos. El manual de conducción que debieron estudiar muchos conductores diría algo así como:

“Las fases para realizar un cambio de carril son:
a) Observar el entorno. Mirar por los espejos retrovisores para calcular si existe el hueco mínimo (con el tamaño de nuestro coche basta) para realizar la maniobra. Las motos, como si no estuviesen.
b) Señalizar si nos apetece. Todo lo más, cuando ya hayamos comenzado la maniobra. ¿Para qué antes?
c) Ejecutar el cambio de carril a lo Raikkonen, para que se vea lo buenos conductores que somos. El que venga detrás, que arree.”

Le pité enfadado, pero el tío como si nada. Ni una disculpa ni un no te he visto, aunque fuera mentira. Todo esto pasó a la entrada del puente Carranza. Como había tráfico intenso seguí detrás suya hasta la Avenida, y como no se me había quitado el cabreo, pensaba decirle algo (educado pero firme) en el primer semáforo en rojo que hubiese. Así que le seguí.

Llegó el semáforo. Pero entonces se me ocurrió una idea. Me situé con la moto en paralelo a la altura del conductor, junto a la ventanilla, y miré hacia dentro con cara de mala leche, sin abrir boca. Como llevaba casco modular y máscara de neopreno, lo único que se me verían serían los ojos y unas cejas muy fruncidas. El conductor, varón, y su acompañante, mujer, me miraron brevemente y agacharon ambos la cabeza. Allí me quedé lo que duró el semáforo, mirándolos fijamente. Sé que sabían que estaba allí porque el chico me miraba de reojo. Ninguno de los dos habló, y les notaba incómodos. Cuando se abrió el semáforo le di gas y no los volví a ver.

Luego he reflexionado un poco y podría haber salido mal. ¿Qué hubiera hecho si el tío hubiera reaccionado agresivamente, si hubiera salido del coche con ganas de bronca? La verdad es que no lo sé. Supongo que hubiera salido del paso, ya que últimamente he adquirido la habilidad de solucionar conflictos. De cualquier forma no es muy recomendable.

Pero esta vez salió bien. Quizás ese tío se lo piense bien antes de maltratar a otro motero.

domingo, 8 de marzo de 2009

Motosalida: Baelo Claudia

Esta semana nuestro motoclub hizo una excursión a Bolonia, a las ruinas de Baelo Claudia, un importante puerto comercial y factoría de salazones de la época romana. Unos 190 kilómetros en total con salida y vuelta a Puerto Real.
La ruta escogida partió de la A-4 hasta el cruce de Tres Caminos, luego la A-48 hasta Vejer de la Frontera, donde paramos para desayunar, y a continuación por la N-340 hasta pasado el cruce de Facinas. Una de las siguientes salidas a la derecha lleva a Bolonia.
Lo mejor del recorrido lo brindó el tramo de la N-340, con curvas amplias y paisajes de colinas verdes. Aunque suene a coña, hubo un tramo en el que se me erizó el vello, de puro placer. 
Las fotos son mías, esta vez. Dejé el baúl trasero para poder llevar la cámara. A continuación os dejo una selección de las fotos que hice.

Como siempre, una foto del grupo de motos (fuimos 7, una quedó fuera del cuadro).

En la playa de Bolonia, un pastor acompaña a unos bueyes.

Imagen de la duna de Bolonia, con las ruinas a la derecha.

Acueducto.

Estatua de Trajano, entre las columnas de la Basílica.

Foro.

Otra vista del foro.

Teatro.
Esto, más que un club motero, parece una asociación cultural, ja, ja, ja.

martes, 24 de febrero de 2009

Moto-salida: Espera

El sábado pasado, el mini moto-club de ex-delphinianos al que me he unido hizo una excursión a Espera. Este pequeño pueblo de la sierra de Cádiz tiene mucha historia, y sobre todo, un excelente aceite.
Como ruta motera no es gran cosa. Al menos si como nosotros, saliendo de Puerto Real, tomas la autopista AP-4 y luego la autovía A-382 Jerez-Arcos. El único trozo con algo de curvas son los 11 kilómetros de la A-393, que te lleva directamente al pueblo. En total, 132 kilómetros contando la ida y la vuelta.
Para visitar tiene varios sitios de interés. Un pequeño museo, dos yacimientos arqueológicos... aunque por falta de tiempo nosotros nos conformamos con la visita a un antiguo molino de aceite, reconvertido en almacén y despacho de aceite, y la subida al castillo. Aunque este último está cerrado y en aparente estado de abandono, las vistas desde arriba son excelentes.
Mazincaiser, fotógrafo oficial del grupo, se encargó de tomar entre otras las siguientes instantáneas, que amablemente ha cedido a La Guarida.
En definitiva, Espera es una excusa tan buena como cualquier otra para sacar a pasear la moto y echar un rato con los colegas.