miércoles, 15 de diciembre de 2010

Mi primer HDR

Cuando tomamos una foto, elegimos la exposición en función de la luz que refleja la escena que queremos tomar. Generalmente se toma un valor medio, de tal forma que las zonas menos iluminadas quedan en sombra y las más iluminadas "se queman".
Por Alto Rango Dinámico, o HDR (High Dinamic Range) se conoce un conjunto de técnicas que permiten cubrir un mayor rango de niveles de iluminación en una misma escena. De esta forma se pueden conseguir fotografías más "realistas" y espectaculares. Por realistas entiéndase más cercanas a lo que nuestro ojo percibe.
La técnica más común consiste en tomar varias fotos, con distintos niveles de exposición, y luego combinarlas con un software adecuado. El más extendido es Photomatix, pero la última versión de Photoshop, la CS5, incorpora un módulo que hace las mismas funciones.
La que sigue es mi primera fotografía tratada para HDR. Las tomas las hice a la prisa y corriendo cerca de casa: la idea se me ocurrió al contemplar el atardecer y esos naranjas no esperan.


Y a continuación la versión "sin farola", aprovechando la increíble función de "Relleno según el contenido" que trae el CS5.

jueves, 9 de diciembre de 2010

jueves, 2 de diciembre de 2010

Letras caribeñas

El eminente estudioso de los ritmos latinos Ernesto Fidel Malatéstez, ha publicado recientemente una tesis de gran extensión y profundidad sobre las letras de las salsas y bachatas.

Como siempre les animamos a que lean el texto completo, cuyas 1.525 páginas no se hacen en absolutos pesadas. Reseñaremos aquí no obstante la parte más jugosa del texto.

Ernesto Fidel hace un anális exhaustivo de más de 500 canciones de distintos ritmos latinos. La conclusión más importante a la que llega es que aunque la temática suele ser el amor y el desamor, el resultado final suele ser de una comicidad que envidiarían los Monty Python. Sin ser el objetivo del letrista, muchas canciones arrancan más de una carcajada si se escuchan con atención.

Veamos algún ejemplo. Aventura es un grupo dominicano especializado en bachatas. A pesar de su look agresivo, sus canciones son de lo más almibarado. La siguiente estrofa pertenece al tema “La boda”. En ella, el enamorado recrimina a su amada que se case con otro. Trata de convencerla con el recuerdo:

Y esas madrugadas que escalé por tu ventana
tu perrito me ladraba, y tu padre levantaba
no contaban con mi astucia, nunca, nunca me agarraban
tu madre buscando el ruido y yo debajo de tu cama.
Cómo olvidar ese colegio
donde estudie tu cuerpo
en el baño, piso cuatro
todos los días dos y cuarto.

Ni Garcilaso. Con referencias al Chapulín Colorado incluidas. Impresionante.

El autor de la tesis achaca al propio ritmo musical parte de la responsabilidad. Y pone ejemplos. La canción “Y apago la luz”, original del cantante granadino Miguel Gallardo, nació como balada romántica. Si despierta la risa en todo caso es por el look y la sobreactuación del cantante andaluz. En ella el amante llora la ausencia de su amada, mientras a la vez justifica sus infidelidades. Pero cuando se transforma en salsa, como en esta versión de Hildemaro la cosa cambia.




Si no prestas atención, puedes bailarla. Como la escuches, te será imposible, porque te tienes que tirar al suelo con estrofas como ésta:

Nadie como tú sueña entre mis brazos
y muere despacio al sentir mis manos
Nadie como tú desnuda mi cama
se entrega y me ama cuando nos amamos
Pero estas tan lejos y mi fuerza es poca
y el deseo me llama, la noche me llama
a entregarme a otra. (Tócate, Federico)

Este efecto causado por el ritmo sabrosón ya lo utilizó Emilio Aragón en su clásico Sketch “Menos samba e mais traballar”.



Paramos aquí, animándoles de nuevo a adquirir un libro imprescindible en la estantería de todo melómano que se precie.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Boquetes de Cádiz

Dice el diccionario de la RAE que un boquete es la entrada estrecha a un lugar. En Cádiz también hay quien usa el término para referirse al típico bareto carpetovetónico, chiquitito y barato. Sitios donde, si no temes las estrecheces, aún puedes tomarte un botellín por 70 céntimos de euro.
La decoración de estos establecimientos los hace únicos. Repasar sus estanterías suele ser un viaje a la España preconstitucional. Recortes de periódicos de hace más de 40 años, transistores de válvulas de vacío, muñequitas legionarias y otros objetos de igual corte ambientan los locales.


En Cádiz capital es frecuente la combinación de ultramarinos con una pequeña barra adosada. El mismo tendero que te vende la sardina en arenque te puede servir un vino. Estos establecimientos suelen estar regentados por montañeses. Por cierto, que el tema de la inmigración cántabra en el valle del Guadalquivir en general y en Cádiz en particular merecería un artículo aparte. Iniciada con el repoblamiento cristiano tras la Reconquista, siguió consolidándose con el paso de los siglos y tuvo una importante incidencia en la demografía de la zona.
Como punto de partida de una posible ruta de boquetes, hoy os traigo un ejemplo típico de estos locales mixtos. El chico que lo regenta es joven, probablemente la tercera o cuarta generación de propietarios. Además del negocio, heredó una colección de relojes, cámaras fotográficas y otros objetos antiguos.


Si pasáis por la zona, no dejéis de entrar a tomar un Gloria o un quinto. La experiencia puede ser, cuanto menos, curiosa.


Ver mapa más grande

jueves, 4 de noviembre de 2010

Regreso al futuro

De un tiempo a esta parte tengo la desagradable sensación de vivir en el futuro. Como si fuera uno de esos personajes dickensianos que hacen viajes espirituales para poder encaminar sus vidas. Como si mi auténtico yo fuera el que vivió los años 90, y hubiese viajado al 2010 a ver qué tal le iba a ir en la vida.
No creo que la razón estribe en los adelantos tecnológicos de los que disfrutamos hoy en día. Salvo lo relacionado con las tecnologías de la información y las comunicaciones, el mundo en el que vivimos no se diferencia en gran cosa del de hace un par de décadas. Seguro que habrá quien discrepe, y tendrá sus razones; pero en lo esencial, y salvo que España ha ganado un mundial, poco nuevo bajo el sol. Los que hemos cambiado somos nosotros. Me refiero a mí mismo y a la gente de mi entorno. Por no hablar de los que se fueron para no volver.
El otro día reuní a buena parte de mi clase de la EGB. En mi colegio solo había una línea (una clase por curso), así que compartimos algunos hasta nueve años muy importantes en nuestras vidas. Ni que decir tiene que echamos un rato muy bueno. Por unas horas volvimos a ser como niños, recordando las trastadas que nos hacíamos los unos a los otros. Días más tarde, al ver las fotos que nos hicimos y compararlas con las de los años de colegio, volvió esa desagradable sensación.
Será que no estoy aceptando muy bien el devenir natural de las cosas. Quizás la crisis de los cuarenta, que me visita unos años antes de tiempo. Si alguien tiene la cura para esta alienación temporal, soy todo oídos. O una cura, o un DeLorean con condensador de flujo, claro está.