viernes, 21 de enero de 2011

Ensalada Malatesta

Me congratula anunciaros la presentación del último libro de recetas de Jean Marie Malatesté, el afamado cocinero parisino. Malatesté (Blois, 1975), se hizo famoso en Francia a raíz de la presentación del programa “Avec les mains en le masse”, en la TV5. Su restaurante, La Folle Oie (La Oca Loca, no sean mal pensados), ha obtenido las tres estrellas Michelín desde su apertura. De hecho, gracias a las recetas bajas en calorías de Jean Marie, el muñeco de dicha marca ha conseguido perder veinte kilos.
Ahora ha revolucionado el mundo de las ensaladas con “Vert que je t'aime vert” (Verde que te quiero verde, Editorial El Esmayao, 2011), el libro que hoy reseñamos.
En sus 245 páginas, maravillosamente ilustradas con las fotografías que él mismo firma, podemos vislumbrar lo que será la alta cocina del futuro, en lo que a ensaladas se refiere. Sin perder contacto con la realidad de los productos de la tierra, Malatesté se atreve rompiendo las reglas establecidas para llevarnos a otra dimensión de los sabores.
Como todo genio, también tiene sus detractores. “No aporta nada nuevo” (Le Monde), “Hace sus ensaladas con lo primero que encuentra a la nevera” (Le Figaro), “Pfffffffffff, vaya mojonasso” (Libération), son algunas de las críticas negativas que ha recibido.
Pero juzguen ustedes. Como muestra, reproduzco su creación “Ensalada Malatesta”, que abre el libro. Fácil de preparar, es un ejemplo de la riqueza de sabores que podrán encontrar en las páginas de “Vert que je t'aime vert”.

INGREDIENTES
- Algo verde, a gusto del comensal: lechuga, endivias o canónigos. No se recomienda el perejil, por razones obvias.
- Manzana. Roja, si eres de izquierdas; verde, si te importa el medioambiente; amarilla, en cualquier otro caso.
- Queso a punta pala. Al menos dos tipos, curado y fresco.
- Pechuga de pavo. O de pava, lo mismo da. El jamón york da un resultado parecido, aunque no idéntico.
- Salmón ahumado o palometa. Qué, eso no te lo esperabas, ¿a que no?
- Nueces. A ser posible sin la cáscara.

PREPARACIÓN
- Se trocean todos los ingredientes en taquitos mu chiquitines, mu chiquitines. Más que nada para ahorrarle trabajo a los piños.
- Se aliña con: aceite, vinagre de manzana, un chorreoncito de miel... Espera, ¿miel? Sí, miel, pero un chorreoncito solo. Y por último unos toques de crema de vinagre balsámico de Módena. No me he olvidado la sal. No hace falta si le hemos echado el salmón ahumado o la palometa.
- Se remueve todo muy bien y pa’dentro.

Advertencia Legal: El que piense que con esta ensalada va a adelgazar, lo lleva claro. Hala, buen provecho.

sábado, 15 de enero de 2011

Micropost

Yo la verdad es que esto del microblogging no lo termino de entender.

viernes, 7 de enero de 2011

Tilt shift

De nuevo volvemos a los retoques fotográficos. Hoy os traigo la técnica "tilt-shift" simulada con PS.
En realidad "tilt-shift" es un conjunto de técnicas que implican el movimiento físico de la lente respecto al plano de imagen y el sensor, bien en ángulo (tilt) o en desplazamiento paralelo (shift). Con ello se consiguen efectos tales como modificar la amplitud de campo, o conseguir que objetos contenidos en un plano y que están a distinta distancia de la cámara queden todos enfocados.
De forma más modesta, con PS podemos simular estas técnicas mediante el desenfoque selectivo de zonas de la fotografía. En concreto, el ejemplo que circula más por la red es el de hacer que una fotografía parezca una miniatura.
Es realmente sencillo y rápido. Explicado de forma breve basta con duplicar el fondo, aplicarle un filtro de desenfoque de lente, borrar de la nueva capa lo que no queremos que esté desenfocado, y por último subir de manera exagerada la saturación a toda la foto. Con todo ello conseguimos simular el uso de una lente macro, que es la que usamos para fotografiar cosas pequeñas, y con ello engañar al ojo.
Os traigo un par de ejemplos. El primero es el de una fotografía hecha desde Zahara de la Sierra, que hice en una de mis salidas moteras.


Aplicamos los cuatro pasos descritos arriba, dejando una banda sin desenfocar en la zona de las casas, y obtenemos esto.

Y ahora una foto que me encanta, de una calle de Chester, que visitamos el verano pasado.


Aquí he tenido que procesar un poco más, aplicando un filtro de desenfoque de suavizado al principio para eliminar detalles, que no estarían en una maqueta real. He elegido como zona enfocada el centro de la calle, cerca del espectador. Al final también le he aplicado un poco de procesado para intensificar aún más los colores.

Así que ya sabéis, si os mola el efecto, podéis convertir casi cualquier fotografía que os guste en una falsa miniatura. Aunque es realmente sencillo, si lo necesitáis hay muchos tutoriales por internet.

martes, 28 de diciembre de 2010

Berza de tagarninas y cardillos

Para energizar este blog nada mejor que una entrada potente y con fundamento. Esta vez, y sin que sirva de precedente, vamos a tratar un tema de gran calado y profundidad: los potajes.

Porque sí amigos, las personas nos dividimos entre los que son de tenedor y los que son de cuchara. Yo soy de estos últimos. Y de entre todos los platos de cuchara, el potaje es el rey.

Hoy os traigo mi potaje favorito: la berza de tagarninas y cardillos. De pequeño me conformaba con unas simples habichuelas con arroz y chorizo, pero con la edad he refinado mis gustos :)

La receta es tan sencilla como rica, rica:

Ingredientes:
Garbanzos y habichuelas remojados desde el día anterior, cardillos, tagarninas, 1 cabeza de ajos entera, 2 dientes de ajo, 3 cucharadas de pimentón, 1/2 vaso de aceite de oliva, 1/4 kg de papada o panceta, 1/4 kg de carne de cerdo, 1 chorizo, 1 trozo de morcilla, 3 granos de pimienta y sal.

Elaboración:
- Poner en la olla los garbanzos, las habichuelas, los cardillos y tagarninas cortados a trozos y la "pringá" (que es como se denomina a la carne, el chorizo, la morcilla y la panceta). Añadir la cabeza de ajos, el aceite y el pimentón. Cubrir con agua.
- Cocer una hora en olla exprés.
- Aparte majar los dos dientes de ajo con la pimienta y la sal. Añadirlo a la cocción y dejar otros quince minutos más.
- Luego hay que dejarla reposar un rato y recalentar.

NOTA: Esta receta vale para otras berzas, a excepción de las coles, que además en el majado lleva un poco de comino.

Hoy la hemos comido en casa de mis padres. Mientras os escribo, la digiero, je, je.



Si aún no sabéis qué poner en vuestra mesa durante estas fiestas, una opción al sequerón del pavo es esta joya de la cocina andaluza.

sábado, 25 de diciembre de 2010

La edad de oro de las series

Como todo internauta que se precie, he seguido con interés el debate sobre la Ley “Sinde”. No entraré aquí a argumentar a favor o en contra, que bastante se ha hecho desde ambos lados del frente, cada cual con sus razones. Pero quería aprovechar para decirle a la industria musical y cinematográfica española que por mi parte pueden estar tranquilos: con o sin ley, no me pienso descargar nada producido por ellos. A mí lo que me gustan son las series americanas y británicas.
Hace poco descubrí un blog sobre ellas. Lo recomiendo vivamente. Su título, aunque algo fuerte, es bastante significativo: El cine ha muerto. Ciertamente al cine le queda mucha vida, o al menos eso espero; pero en los últimos años ha coincidido una bajada de calidad generalizada en las salas de cine con lo que yo creo que es la edad de oro de las series. Tanto por presupuesto como por calidad interpretativa, la producción para televisión se ha ido acercando al séptimo arte hasta hacerla indistinguible de éste. Algunos capítulos de The Sopranos rivalizarían con Muerte entre las flores. Además, como vehículo expresivo las series tienen una enorme ventaja: la mayor duración permite describir evoluciones en los personajes que en el cine solo se pueden sugerir.


Un ejemplo claro está en Breaking Bad. Aunque HBO es aún mi productora de cabecera, con esta serie AMC ha ganado definitivamente mi estima, que comenzó con Mad Men. En Breaking Bad podemos asistir asombrados a la metamorfosis del decente padre, marido y profesor de instituto Walter White en el peligroso capo de la droga “Heisenberg”. ¿Una ida de olla? Pasen y vean. Actualmente estoy visionando la tercera temporada, la última hasta ahora. Los dos últimos capítulos de la segunda temporada me dejaron casi tan devastado como el final de la cuarta de Dexter, no digo más.
Spoiler ahead. Y es que nuestro psicópata favorito remontó una cuarta temporada bastante flojita con uno de los season finale que hacen historia. Uno está viendo la serie creyéndose el más listo del barrio, aburrido por un argumento repetido y predecible, y en los últimos 30 segundos del último capítulo de la temporada hacen que el mundo (tu mundo, porque tú eres en ese momento Dexter) se desmorone por completo. Tengo que ver la quinta, ya emitida en su totalidad. Me pica mucho la curiosidad saber cómo han remontado los guionistas ese clímax.
Decía antes que HBO es mi productora de cabecera. Con decir The Sopranos, Band of Brothers o Six Feet Under debería bastar. Pero es que hace unos meses Ampharou me recomendó The Wire. Las cinco temporadas de las que consta y que devoré en tiempo record son una auténtica obra maestra, a mitad de camino entre la ficción de entretenimiento y la denuncia social. Y con personajes para la historia, como Stringer Bell, Bubbles, Omar Little o McNulty, por decir solo algunos.
Dejo para el final una serie que me ha gustado menos. Se trata de Sherlock, de la BBC, una actualización del personaje de Sir Conan Doyle en la época actual. Habrá que esperar próximas temporadas, pero la primera (de tan solo tres episodios) me ha dejado bastante frío. Ni es creíble, ni ha conseguido que me encariñe con los personajes.
Cerrando el círculo. Antes de escribir este artículo he hecho la prueba de intentar adquirir un capítulo de la tercera temporada de Breaking Bad. No lo he conseguido. Ni por iTunes ni en Amazon, en ambos casos por no estar radicado en Estados Unidos. Esperemos que, haya o no haya finalmente Ley “Sinde”, sea de gratis total o pasando por caja, sigamos teniendo acceso desde nuestro país a estas joyas de la cultura occidental.