domingo, 12 de julio de 2009

La Armada Inglesa

Antes de empezar quiero dejar algo claro: no odio a los ingleses. Me dan cierta tirria como pueblo, no lo puedo negar. Pero eso más que odio es la herencia histórica de muchos siglos haciéndonos la puñeta a los españoles.
Y no es solo Gibraltar, que ya sería motivo suficiente. Es que desde que España empezó a pesar en Europa a los anglos no les dio más que por fastidiarnos. Hasta cuando nos liberaron de Napoleón se dedicaron al pillaje y a la violación en muchos de las ciudades que “liberaron”. Simpáticos los chavales.
Además son unos buenos propagandistas. Ya lo dijo Sir Winston. El del tabaco no, el del desastre de Gallipoli: "La historia será amable conmigo, porque tengo intención de escribirla". Y así han hecho siempre.
Hoy os traigo el ejemplo de la Armada Inglesa o Contraarmada. ¿Contraqueeeeeeé? diréis. Porque todos conocéis el desastre de La Grande y Felicísima Armada de 1588, también llamada con cierta ironía “Invencible”, pero de la Contraarmada ni mú. Por cierto que aunque desastrosa, los historiadores coinciden en que lo de la "Invencible" ni se puede considerar una victoria militar inglesa, ni por supuesto que fuera un hecho decisivo dentro de la guerra anglo-española de 1585 a 1604.
Y a eso vamos. Tan importante o más que el desastre de la Armada española fue el fracaso de la expedición promovida por Isabel I que tuvo lugar al año siguiente, 1589. La Armada Inglesa, o Contraarmada, estaba diseñada para aprovechar el momento de debilidad de la flota española tras el fracaso de la invasión del año anterior. Comandada por Francis Drake, un Sir para los ingleses y un pirata de los chungos para los españoles, la flota estaba montada como una “join venture” entre la Corona y distintos capitalistas. Vamos, que además de objetivos militares, se trataba de una empresa comercial. Sus objetivos era quemar la flota española del Atlántico, desembarcar en Lisboa para promover una rebelión portuguesa contra Felipe II, e invadir las Azores. Si además se podía capturar la flota de Indias, mejor que mejor.


Pues nada de nada. No sólo no consiguieron ninguno de estos tres objetivos, sino que de los 170 barcos y 23.000 tripulantes que zarparon, sólo volvieron a casa unos 100 barcos y 5.000 hombres. El resto murió o desertó. Como comparación, tened en cuenta que la “Invencible” contaba con 137 barcos de los que se perdieron 60, principalmente transportes.
La Contraarmada atacó La Coruña, sin mucho éxito. Después capturaron una flota comercial de La Hansa, que tuvieron que devolver íntegramente a sus dueños. Lo de Portugal lo descartaron por falta de un candidato a la Corona Portuguesa que atrajera las simpatías de la nobleza. Y ya lo de las Azores ni lo intentaron porque la flota había sido diezmada por los combates, las deserciones, las enfermedades y las tormentas.
La consecuencia de tal fiasco es que España continuó dominando el Atlántico por dos siglos más. Es decir, manteniendo el tráfico con las Indias, algo fundamental para que los monarcas hispanos pudieran seguir financiando su particular e inútil guerra contra los herejes protestantes europeos.
El otro día entró un chaval (español) en el gimnasio con una camiseta en inglés que conmemoraba la derrota de Trafalgar. Me entraron ganas de echarle la bronca por idiota. A ver, el patriotismo no está ni bien ni mal. Depende lo que hagas con él. Pero una cosa es ser de mente abierta y otra un ignorante. Todos los pueblos del mundo tenemos algunas cosas de las que enorgullecernos y muchas de las que avergonzarnos. Pero mejor que estudiemos un poquito de historia, para no caer en la propaganda del “enemigo”.

Más información: artículo en la wikipedia

martes, 16 de junio de 2009

Sol y viento

Tengo la suerte de poder combinar las dos aficiones que más me tiran últimamente: la moto y la fotografía. No soy el único. Sigo los pasos de mazinkaiser, que ya me lleva ventaja en esto de pararse cuando un paisaje le llama la atención.


En este caso fue un campo de girasoles. La próxima vez... ¿quién sabe?

sábado, 13 de junio de 2009

Carne de gym (II)

os habituales de este blog ya sabéis que desde hace un par de años soy carne de gym.
Todo empezó por puro aburrimiento. Llevaba unos meses de funcionario, y tenía que ocupar de alguna forma el abundante tiempo libre vespertino que ese tipo de ocupaciones ofrece. El primer año estuve haciendo un poco el canelo, como decimos aquí. Pero desde el verano pasado decidí tomármelo más en serio y comencé una rutina de pesas de dos días semanales que he estado cumpliendo a raja tabla.
Pues bien; el pasado jueves nos reunimos unos cuantos amigos para jugar al voley playa en la Victoria. Una vez en la arena, con el sol dando de plano, llegó el momento de quitarse las camisetas. Los hombres también somos algo marujas, así que con miradas furtivas fuimos comparando masas musculares y grasientas. Puedo presumir que esta primera batalla no declarada la gané de calle. He de admitir que mis competidores, además de no pisar un gimnasio ni por error me sobrepasaban en edad, así que fue fácil. Todo el sacrificio ha valido la pena, pensé.

Ahí debió quedarse la cosa, y el que os escribe sería un hombre feliz y satisfecho de sí mismo. Pero no, tuvimos que acercarnos a la orilla para darnos un baño. A medida que nos mezclábamos con la plebe que inundaba la playa, empecé a darme cuenta de que mi físico si destacaba en algo era por su tono, que una dependienta de tienda de bodas no dudaría en calificar de blanco roto. Y es que toda la chavalería con la que nos cruzábamos no sólo tenía tanto músculo como yo o más, sino que adolecía de esos flotadores laterales y frontales que los varones maduritos traemos de serie en toda la gama, plan 2000E incluido. Ah, las mollas, esas protuberancias carnosas que algunos llaman el cinturón de la felicidad, otros barriguita cervecera, y los cirujanos plásticos chalé en Formentera. Llegados a los treinta y tantos, ni tres meses en la isla de los famosos solo comiendo lapas te libraría de ellas. Seguro que yo volvería hecho un espíritu, pero un espíritu molloso.

A lo que iba. Está claro que los chavales de hoy en día no tienen otra cosa que hacer que press banca y abdominales, aparte de jugar a la Play. Precisamente ahora, que me da a mí por cultivar el cuerpo. No es justo.Recuerdo que cuando adolescente los únicos que iban al gimnasio eran los que tenían algún tipo de complejo. Los bajitos, los tímidos y los fans de Stallone. El resto nos dedicábamos al futbito y al llegar a la Universidad, a estudiar. En la playa nos dividíamos entre los enclenques y los gorditos. Gorditos siempre ha habido y siempre los habrá. Los únicos músculos que todos teníamos desarrollados eran los del brazo de cascársela, con perdón.
Tenía que haberlo previsto. Siempre la feria de mi pueblo ha sido el lugar dónde reencontrarte con los conocidos y amigos que no ves salvo en este tipo de eventos. Este año cada vez que saludaba a alguien y Lunaria me preguntaba que de qué lo conocía, yo respondía: del gimnasio. Medio Puerto Real está en el gimnasio municipal. Qué pueblo más saludable, coño.
Así que ando dándole vueltas al tema de abandonar las pesas, y aprovechar ese tiempo para una actividad que me reporte mayores réditos personales. Por ejemplo hacer un Doctorado en Fisiología de la Siesta. Ya tengo avanzada la fase experimental, pero podría ampliar el estudio con diferentes franjas horarias, duración, lugares, condiciones higrométricas, etc. Os mantendré informados de los resultados.

jueves, 4 de junio de 2009

El espíritu del Mediterráneo

Hace tiempo que no visionaba un anuncio de la calidad del nuevo spot de la cerveza Estrella Damm. La historia, la producción, los paisajes y sobre todo, la música son perfectos para transmitir la idea que quiere transmitir la marca, asociar la cerveza al estilo de vida mediterráneo.
El final del spot, ¿no os recuerda a "Atrapado en el tiempo"? ¿Quién no querría quedarse atrapado en ese viaje idílico, imposible, a Formentera?
Solo espero que no nos machaquen tanto con él como para no terminar odiando la música de los suecos Billie the Vision and the Dancers. Por cierto, que en su página podéis descargaros su música gratis, o la voluntad.
Aquí os dejo el anuncio completo. A soñar un poquito.