Antes de empezar quiero dejar algo claro: no odio a los ingleses. Me dan cierta tirria como pueblo, no lo puedo negar. Pero eso más que odio es la herencia histórica de muchos siglos haciéndonos la puñeta a los españoles.
Y no es solo Gibraltar, que ya sería motivo suficiente. Es que desde que España empezó a pesar en Europa a los anglos no les dio más que por fastidiarnos. Hasta cuando nos liberaron de Napoleón se dedicaron al pillaje y a la violación en muchos de las ciudades que “liberaron”. Simpáticos los chavales.
Además son unos buenos propagandistas. Ya lo dijo Sir Winston. El del tabaco no, el del desastre de Gallipoli: "La historia será amable conmigo, porque tengo intención de escribirla". Y así han hecho siempre.
Hoy os traigo el ejemplo de la Armada Inglesa o Contraarmada. ¿Contraqueeeeeeé? diréis. Porque todos conocéis el desastre de La Grande y Felicísima Armada de 1588, también llamada con cierta ironía “Invencible”, pero de la Contraarmada ni mú. Por cierto que aunque desastrosa, los historiadores coinciden en que lo de la "Invencible" ni se puede considerar una victoria militar inglesa, ni por supuesto que fuera un hecho decisivo dentro de la guerra anglo-española de 1585 a 1604.
Y a eso vamos. Tan importante o más que el desastre de la Armada española fue el fracaso de la expedición promovida por Isabel I que tuvo lugar al año siguiente, 1589. La Armada Inglesa, o Contraarmada, estaba diseñada para aprovechar el momento de debilidad de la flota española tras el fracaso de la invasión del año anterior. Comandada por Francis Drake, un Sir para los ingleses y un pirata de los chungos para los españoles, la flota estaba montada como una “join venture” entre la Corona y distintos capitalistas. Vamos, que además de objetivos militares, se trataba de una empresa comercial. Sus objetivos era quemar la flota española del Atlántico, desembarcar en Lisboa para promover una rebelión portuguesa contra Felipe II, e invadir las Azores. Si además se podía capturar la flota de Indias, mejor que mejor.

Pues nada de nada. No sólo no consiguieron ninguno de estos tres objetivos, sino que de los 170 barcos y 23.000 tripulantes que zarparon, sólo volvieron a casa unos 100 barcos y 5.000 hombres. El resto murió o desertó. Como comparación, tened en cuenta que la “Invencible” contaba con 137 barcos de los que se perdieron 60, principalmente transportes.
La Contraarmada atacó La Coruña, sin mucho éxito. Después capturaron una flota comercial de La Hansa, que tuvieron que devolver íntegramente a sus dueños. Lo de Portugal lo descartaron por falta de un candidato a la Corona Portuguesa que atrajera las simpatías de la nobleza. Y ya lo de las Azores ni lo intentaron porque la flota había sido diezmada por los combates, las deserciones, las enfermedades y las tormentas.
La consecuencia de tal fiasco es que España continuó dominando el Atlántico por dos siglos más. Es decir, manteniendo el tráfico con las Indias, algo fundamental para que los monarcas hispanos pudieran seguir financiando su particular e inútil guerra contra los herejes protestantes europeos.
El otro día entró un chaval (español) en el gimnasio con una camiseta en inglés que conmemoraba la derrota de Trafalgar. Me entraron ganas de echarle la bronca por idiota. A ver, el patriotismo no está ni bien ni mal. Depende lo que hagas con él. Pero una cosa es ser de mente abierta y otra un ignorante. Todos los pueblos del mundo tenemos algunas cosas de las que enorgullecernos y muchas de las que avergonzarnos. Pero mejor que estudiemos un poquito de historia, para no caer en la propaganda del “enemigo”.
Más información: artículo en la wikipedia
Y no es solo Gibraltar, que ya sería motivo suficiente. Es que desde que España empezó a pesar en Europa a los anglos no les dio más que por fastidiarnos. Hasta cuando nos liberaron de Napoleón se dedicaron al pillaje y a la violación en muchos de las ciudades que “liberaron”. Simpáticos los chavales.
Además son unos buenos propagandistas. Ya lo dijo Sir Winston. El del tabaco no, el del desastre de Gallipoli: "La historia será amable conmigo, porque tengo intención de escribirla". Y así han hecho siempre.
Hoy os traigo el ejemplo de la Armada Inglesa o Contraarmada. ¿Contraqueeeeeeé? diréis. Porque todos conocéis el desastre de La Grande y Felicísima Armada de 1588, también llamada con cierta ironía “Invencible”, pero de la Contraarmada ni mú. Por cierto que aunque desastrosa, los historiadores coinciden en que lo de la "Invencible" ni se puede considerar una victoria militar inglesa, ni por supuesto que fuera un hecho decisivo dentro de la guerra anglo-española de 1585 a 1604.
Y a eso vamos. Tan importante o más que el desastre de la Armada española fue el fracaso de la expedición promovida por Isabel I que tuvo lugar al año siguiente, 1589. La Armada Inglesa, o Contraarmada, estaba diseñada para aprovechar el momento de debilidad de la flota española tras el fracaso de la invasión del año anterior. Comandada por Francis Drake, un Sir para los ingleses y un pirata de los chungos para los españoles, la flota estaba montada como una “join venture” entre la Corona y distintos capitalistas. Vamos, que además de objetivos militares, se trataba de una empresa comercial. Sus objetivos era quemar la flota española del Atlántico, desembarcar en Lisboa para promover una rebelión portuguesa contra Felipe II, e invadir las Azores. Si además se podía capturar la flota de Indias, mejor que mejor.
Pues nada de nada. No sólo no consiguieron ninguno de estos tres objetivos, sino que de los 170 barcos y 23.000 tripulantes que zarparon, sólo volvieron a casa unos 100 barcos y 5.000 hombres. El resto murió o desertó. Como comparación, tened en cuenta que la “Invencible” contaba con 137 barcos de los que se perdieron 60, principalmente transportes.
La Contraarmada atacó La Coruña, sin mucho éxito. Después capturaron una flota comercial de La Hansa, que tuvieron que devolver íntegramente a sus dueños. Lo de Portugal lo descartaron por falta de un candidato a la Corona Portuguesa que atrajera las simpatías de la nobleza. Y ya lo de las Azores ni lo intentaron porque la flota había sido diezmada por los combates, las deserciones, las enfermedades y las tormentas.
La consecuencia de tal fiasco es que España continuó dominando el Atlántico por dos siglos más. Es decir, manteniendo el tráfico con las Indias, algo fundamental para que los monarcas hispanos pudieran seguir financiando su particular e inútil guerra contra los herejes protestantes europeos.
El otro día entró un chaval (español) en el gimnasio con una camiseta en inglés que conmemoraba la derrota de Trafalgar. Me entraron ganas de echarle la bronca por idiota. A ver, el patriotismo no está ni bien ni mal. Depende lo que hagas con él. Pero una cosa es ser de mente abierta y otra un ignorante. Todos los pueblos del mundo tenemos algunas cosas de las que enorgullecernos y muchas de las que avergonzarnos. Pero mejor que estudiemos un poquito de historia, para no caer en la propaganda del “enemigo”.
Más información: artículo en la wikipedia



