Hoy ha sido noticia la retirada del fotomontaje del Papa besándose con un imán, que formaba parte de la última campaña publicitaria de Benetton. Esta firma ya nos tiene acostumbrado a provocar al consumidor con las imágenes que utiliza en sus carteles. Además de la citada, la serie incluye otros fotomontajes de personajes antagonistas besándose en los labios. El lema es "Unhate". Po vale.
Provocar, escandalizar, andar en el filo de lo moralmente aceptado, es una de las formas que tienen las agencias para llamar la atención sobre el producto o la idea que venden. Quizás esta vez hayan ido más lejos de la cuenta al meterse en el espinoso mundo de la religión. Pero claro, objetivo cumplido, todos hablan de Benetton hoy.
Entiendo que haya habido gente que se haya podido sentir molesta; aunque a mí, la verdad, es que no me escandaliza lo más mínimo. Pero claro, ni para mi el Santo Pontífice es el representante de Dios en la Tierra, ni veo mal que dos hombres se besen, ya sean homosexuales o no.
Sin embargo, ando que trino con el último anuncio de Movistar. Ese en el que una asamblea similar a las que se formaron tras el 15-M, decide que lo que "la gente" quiere es una tarifa con los SMS gratis. No sé exactamente qué pretendía la agencia que lo ha creado, ¿congeniar con la juventud?, ¿hacerse el gracioso?. No lo sé, pero sí sé lo que han conseguido: que sepamos que piensan que somos tontos. ¿De verdad SMS gratis es lo que la gente quiere? ¿No una democracia real y bienestar social para todos? Vomitivo. La utilización de un movimiento social como el que estamos viviendo con fines publicitarios me enerva. Y encima no por una ONG, sino por un gigante empresarial como Movistar, que representa precisamente parte del problema. Esta es la campaña que deberían retirar, por inmoral, antes que la de Benetton.
Anda por la red una versión "mejorada" del spot, que no tiene desperdicio.
La versión original, aunque no recomiendo su visionado si no queréis que os salgan espumarajos por la boca, aquí.




