Adelanta el pie izquierdo. Asiéntalo firmemente en el suelo, soportando el peso del cuerpo tanto al principio del movimiento como en el momento del golpeo.
La empuñadura neutra, como si cogieras un hacha. Si giras la muñeca un poco hacia adentro bajará el golpe, evitando que se vaya lejos. Pero no demasiado o la bola acabará en la red. Eso sí, agarra fuerte la raqueta.
Mira la bola. Lánzala lo más verticalmente posible, alta, sin girar apenas sobre sí misma. Recuerda que el éxito del golpe radica principalmente en hacer bien este lanzamiento.
El brazo izquierdo quedará elevado tras el lanzamiento. El hombro izquierdo estará más alto que el derecho. El brazo derecho lo cargarás con la raqueta hacia arriba, el codo flexionado aproximadamente 90º.
Es importante separar un poco el brazo derecho del cuerpo, hacia atrás, aunque no demasiado. Eso dará recorrido al golpe.
Al lanzar doblarás un poco las rodillas, bajando el cuerpo. Volverás a extenderlas, subiendo de nuevo, en el momento de golpear.
El golpe será con la pelota alta. Así hay más ángulo. Para darle fuerza, el cuerpo será como un látigo, girando en secuencia: hombro izquierdo, hombro derecho, brazo derecho, raqueta.
Así lo has hecho hoy, y ha entrado. Recuérdalo. Que no tengas que volver a aprenderlo cada vez que juegas.

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