No me gusta ver fútbol. Lo he dicho más de una vez. Me encanta jugarlo. O más bien me encantaba, pues me tuve que retirar por las lesiones hace más de año y medio.
Pero como los buenos jugadores, ayer tuve que reaparecer. La oportunidad era única. Jugar en el mítico Carranza, donde Mágico González desplegara su magia, era algo que no se podía desaprovechar. El Cádiz C.F. necesita hacer caja, y aprovechando que en julio va a renovar el césped, está alquilando el campo para los aficionados.
Lunaria fue al palco a vernos e hizo esta foto cuando salimos al terreno de juego en medio de la ovación de los presentes. Momento mágico para el recuerdo.
Nosotros hemos sido de los primeros, así que La Voz de Cádiz nos hizo un reportaje, y hoy ha publicado un artículo bastante simpático en la edición impresa y un pequeño vídeo en su página digital.
El artículo es este: El cadismo interpreta su nuevo papel en el teatro de sus sueños
Os extraigo los pasajes más graciosos:
...No son estrellas, ni cobran millones por dar patadas a un balón (alguno lo maltrata), ni reúnen en el graderío a más de 30 personas. Todas conocidas. Pero nada más pisar el césped, por primera vez, ya han cumplido su sueño.
...Alguno 'pasadito' de kilos, con más o menos pelo, pero en general buena forma las de estos treintañeros. Jugadores con chispa como 'Er telerita', el portero más atento al móvil que al balón, mucho 'tiqui taca', y al suelo al mínimo contacto que tampoco hay que jugarse el físico.
...A los 15 minutos llegan los primeros cambios. En el banquillo, chorreando de sudor, más de uno sin oxígeno. «Es que desde arriba se ve todo más fácil. Comiendo pipas y criticando. Pero el césped pesa, y por suerte ha lloviznado un poco y está algo más blando», reconoce Paquito. El empuje de esos primeros minutos va decreciendo, las fuerzas quedan mermadas pero la ilusión sigue intacta.
El duelo, igualadísimo por el buen hacer del seleccionador, mantiene la emoción hasta el final y termina 7-0. En esta ocasión no le echan la culpa al árbitro, ni al entrenador, ni siquiera a los jugadores. Los errores en la estrategia tendrán que discutirlos, pero ya con una cerveza bien fresquita.
Lo que no dice el articulista es que los del 0 fuimos los que íbamos vestidos del Cádiz. ¿El motivo? Como bien dice el periodista, "el buen hacer del seleccionador". El que organizó el partido se quedó en su equipo con los cuatro o cinco chavales que además de darle bien a la pelota tenían velocidad y resistencia. El resto éramos una mezcla de malos, quemados y malos y quemados. Pero bueno, como experiencia ahí queda. Eso, y el cuerpo destrozado para varios días, claro.
El vídeo, con música de Oliver y Benji (WTF!) aquí:



