jueves, julio 17, 2008

Camaleón

Título: Camaleón.
Fecha de ejecución: Julio 2007 - julio 2008.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Tamaño: 55 x 46 cm (10F)
Tema: Primerísimo plano de un Chamaeleo chamaeleon portorrealeño.
Comentario del autor: Este cuadro es el culpable de mi sequía artística en el último año. Lo empecé con mucha ilusión y ganas, pero pronto me harté de pintar escamita tras escamita. El pobre me miraba con su ojillo desde un rincón diciéndome "termíname, pisha", así que finalmente no he tenido más remedio.

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viernes, julio 11, 2008

Y van tres

A los que esta página leyeren y entendieren, sabed:

Que tal día como hoy hace tres años se inició la escriptura de aquesta bitácora, por lo cual hemos venido en acordar día de fiesta y regocijo.
Que las muchachas se pongan bonitos vestidos y los hombres se bañen. Que corra el buen vino y abunde la comida. Refocilaos todos.

La Guarida sigue abierta.
Salud.

G. Malatesta

lunes, julio 07, 2008

Oleus interruptus


Totito me está metiendo en la mala vida de los artistaaaaas que recorren el mundo de concurso en concurso para ganarse el pan con aceite y tomate. Y un café con leche cuando pueda si es tan amable, por favor.
Esta vez ha sido Villamartín, y más concretamente la Hacienda El Rosalejo, lugar de rancio abolengo, aunque allí no había rancio ná. El arroz un poco duro, eso sí.
No estábamos muy inspirados mi colega y yo, así que en lugar de acabar los cuadros, nos hemos dedicado a pasar "uno de los mejores momentos de nuestra vida" (palabras textuales del individuo) de siesteo bajo unos olivos antes de tirar para casa. Por cierto, qué buen partido el de la final de Wimbledon.
Total, que el cuadro lo terminaré un día de estos, aunque me da a mí que ya no va a entrar a concurso.

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jueves, julio 03, 2008

Autocompadeciendo, que es gerundio

Un antiguo compañero de trabajo decía que tengo un carácter maníaco-depresivo. En general soy un tipo bastante alegre y dicharachero, pero hay veces que caigo en la melancolía más absurda. Me suele durar un par de días, tres a lo sumo, y por los mismos motivos que me entra (es decir, prácticamente ninguno), se me va.

Seguramente algún psicólogo encontrará un nombre clínico para mi comportamiento, pero en realidad creo que es simple masoquismo. Si me pregunto a mí mismo por lo que me pasa, caigo en la autocompasión: pobrecito de ti, al que la vida te trata tan mal, y con quien la gente es tan mala. Es curioso cómo se encuentra consuelo revolcándose uno en el charcal de su tristeza.

Mentira cochina. Ni la vida me trata mal, ni la gente es conmigo tan mala como lo es con el resto del personal. Y ahí está el problema, probablemente. En este mundo en el que todos queremos ser especiales, el ser consciente que eres uno más resulta frustrante. Todos tenemos problemas, mayores o menores, y si no los tenemos, nos los creamos. Siempre hay alguien que nos putea, o aún peor, que no nos hace ni puñetero caso. Todos, todos, todos...

La vida es como una película de aventuras, dicen. Lo que no te dicen es que a la mayoría nos toca hacer de extras. Es cuestión de asumirlo y disfrutar del papel.

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martes, julio 01, 2008

Hostal La Guarida

Este año hemos tenido un alto índice de ocupación en el Hostal La Guarida. Los inquilinos me han dejado el negocio hecho un Cristo. Ayer se marchó el último huésped, así que toca limpieza general. Los he tenido a pan y agua, pero creo que han quedado muy satisfechos de mi hospitalidad.

Todo empezó una mañana hace poco más de una semana. Salí al patio medio dormido a arrancar la moto, cuando de pronto alguien empieza a echarme una bronca tremenda. Se trataba de un gorrión macho, que desde el limonero de la vecina me estaba llamando de todo menos bonito. Como no soy nuevo en el negocio de la hostelería, eché un vistazo rápido al patio.
¿Qué se adivina detrás de esa maceta?


¿Podría ser la cola de un gorrioncillo? Me acerqué despacio y esto fue lo que ví.

No uno, ni dos, sino tres pícaros jovenzuelos habían entrado al Hostal. Todas las mañanas les he estado poniendo pan a miguitas para que los padres les alimentaran, y agua en un cacharro por si se querían bañar.
A pesar de tener espacio de sobra han dormido los tres juntitos en la maceta, hasta que primero se fue uno y luego otro.
Me hice una foto con el último huésped para recordar su estancia. Otra para el álbum que ya inicié hace un par de años. Y justo a tiempo, porque hoy ya he encontrado el patio vacío. Aunque, ¿quién sabe por cuánto tiempo?


Por cierto, ¿os habéis fijado el tamaño de las arañas que se crían en mi Hostal? :-)

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miércoles, junio 25, 2008

What's my name?

Desde hace un par de meses se emite en televisión un anuncio del Volkswagen iGolf TDI realmente bueno. Estéticamente atractivo y relativamente novedoso, lo que más me ha gustado sin embargo es la elección de la canción.
Llevaba tiempo buscando a la banda que inunda las calles del anuncio de notas, hasta que por fin en tvspot he encontrado su pista.
No entiendo de jazz, ni de soul, ni de bandas de metal. Pero sí sé cuándo una canción me llega. Si escuchas esto y no se te empieza a mover el pie, la cabeza, los dedos, es que no tienes sangre en las venas.
Con ustedes, The Hot 8 Brass Band y su tema What's my name.

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lunes, junio 23, 2008

Notas mentales

Adelanta el pie izquierdo. Asiéntalo firmemente en el suelo, soportando el peso del cuerpo tanto al principio del movimiento como en el momento del golpeo.

La empuñadura neutra, como si cogieras un hacha. Si giras la muñeca un poco hacia adentro bajará el golpe, evitando que se vaya lejos. Pero no demasiado o la bola acabará en la red. Eso sí, agarra fuerte la raqueta.

Mira la bola. Lánzala lo más verticalmente posible, alta, sin girar apenas sobre sí misma. Recuerda que el éxito del golpe radica principalmente en hacer bien este lanzamiento.

El brazo izquierdo quedará elevado tras el lanzamiento. El hombro izquierdo estará más alto que el derecho. El brazo derecho lo cargarás con la raqueta hacia arriba, el codo flexionado aproximadamente 90º.

Es importante separar un poco el brazo derecho del cuerpo, hacia atrás, aunque no demasiado. Eso dará recorrido al golpe.
Al lanzar doblarás un poco las rodillas, bajando el cuerpo. Volverás a extenderlas, subiendo de nuevo, en el momento de golpear.

El golpe será con la pelota alta. Así hay más ángulo. Para darle fuerza, el cuerpo será como un látigo, girando en secuencia: hombro izquierdo, hombro derecho, brazo derecho, raqueta.

Así lo has hecho hoy, y ha entrado. Recuérdalo. Que no tengas que volver a aprenderlo cada vez que juegas.



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