miércoles, 10 de abril de 2013

Pequeñas corruptelas

La actualidad de nuestro país está dominada, aparte de por la pertinaz crisis, por los escándalos de corrupción. En el fondo, siempre se trata de un servidor público que se aprovecha de su posición para beneficio propio. Lo mismo da que sea un político, que un funcionario, que alguien perteneciente a la familia real. Lógicamente, estos casos provocan la indignación general. Sin embargo, la pregunta que me surge es, ¿se trata de casos aislados, o indican el nivel de corrupción de nuestra sociedad? 

Probablemente me equivoco, pero a veces pienso que en este país hay un alto porcentaje de personas que si no trinca es porque no puede. O al menos, ese porcentaje de personas de moral “distraída” es más alto que en el norte de Europa. 

Me ha dado por reflexionar sobre esto hoy porque he vuelto a ver el coche de la policía local aparcado en la esquina de siempre. Una esquina donde está prohibido aparcar. Los policías, como siempre, estaban desayunando en el bar cercano. También ayer me comunicaron que a una conocida la habían operado rápidamente en la Seguridad Social porque conocía a una enfermera del hospital, que “la coló” en la lista de espera. Podría poner algunos más pero no os quiero aburrir, porque seguramente tendréis en la mente otros similares. 

Son ejemplos que no son comparables a los casos de corrupción que he mencionado al principio. Pero también implican un abuso de poder, solo que a menor escala. Si bien la lógica del que hace lo poco haría lo mucho no es cierta, estos ejemplos de pequeñas corruptelas están muy metidos en nuestra sociedad. Aceptados, incluso, como parte de las ventajas de ocupar tal o cual puesto. 

 En mi opinión, ahí está la semilla del mal.

11 comentarios:

  1. Pues yo creo que se trata de un problema de educación que se ha metido hasta el tuétano de nuestra cultura.

    Desde pequeños parece que si no eres un pillo eres tonto. Se ensalza al mediocre porque a la mayoría eso le resulta mas fácil que esforzarse en conseguir el nivel del que destaca, y a este, si se puede se le pone la zancadilla. O cuantas veces hemos oído alguien jactarse de que ha conseguido esto o lo otro de una forma poco "lícita"(?¿) como si eso fuese un triunfo, y decir que el que no lo hace es que es "tonto".

    He vivido poco tiempo fuera de España, un año y medio en Alemania, pero me ha sobrado para darme cuenta de las diferencias "culturales" en ese aspecto. Siempr ehay casos particulares, pero generalizando, la manera en que un ciudadano Alemán y su sociedad enconjunto mira a otro que comete un acto de estos ten por seguro que quita las ganas de hacerlo al siguiente que se le haya pasado algo asi por la cabeza. No se si se trata de un asunto de dignidad o algo de eso que aquí se ha perdido por completo.

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    1. A eso me refería, Marta. Al hilo de lo que comentas, me viene a la memoria una anécdota. Hace años, allá por 2004 o 2005, estaba en un bar tomando café y al lado se sienta a un chaval de 18 o 19 años con otro colega. El chico estaba muy contento porque lo acababan de contratar en Dragados. Se ufanaba de que había caído en un pañol, donde podría escaquearse todo el día sin que los jefes se dieran cuenta. Pobre futuro te espera, pensé, si empiezas tu vida laboral con esas ganas.
      La ley del mínimo esfuerzo parece ser nuestro lema nacional.
      Por cierto, me alegro de que te hayas pasado por aquí. Como ves, salvo algunos amigos incondicionales, la guarida está bastante solitaria :)

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  2. Del todo de acuerdo. Es la semilla del mal, el gran obstáculo para una democracia (los anglosajones lo tienen muy claro: la democracia es el spoil system). También creo que los países del sur somos más dados a este vicio y, como dice Marta, no sé si somos más corruptos cuantitativamente pero estoy casi seguro de que lo somos cualitativamente: aquí no se nos cae la cara de vergüenza.
    Y muy interesante lo que te preguntas, y también diría que quien hace lo poco podría hacer lo mucho si no existiese un poder coactivo que inspirase miedo a la hora de cometer ilegalidades. No creo que lo que impida ese paso del poco al mucho sea la ética o la moralidad sino la existencia de un poder coercitivo (y a su vez corrupto, por cierto).
    Por poner un ejemplo desligado de la política sólo haría falta observar el fútbol inglés y el español: aquí alabamos la pillería, al tipo que comete una falta táctica; en Inglaterra a ese mismo tipo (o al que simula una falta grave) le reprende su propia hinchada (siempre hablando en general)... No es lo mismo corrupción que antideportividad pero en ambos casos creo que hay una falta de moralidad que hace de ambos algo muy parecido: hay que ganar, y no hay límite moral que lo impida. Muy triste.

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  3. De todas formas, dicho lo dicho, también creo que la corrupción es más condenable en un político que en un ciudadano normal. No porque la conducta del ciudadano este provista de mayor moralidad, sino porque el político asume una mayor responsabilidad y está obligado a más, a servir de ejemplo para que, en lo posible, la corrupción deje de ser algo consentido o bien visto. Cuando en lugar de educar en la moralidad hacen lo contrario, dar mal ejemplo, contribuyen de manera extraordinaria a que el pueblo asuma su ejemplo de inmoralidad.
    Sé que esa debería ser una lucha interior, de cada uno, pero hay mucha gente que no es capaz de asumir esa lucha interior y necesita mirarse en alguien como guía de conducta (por falta de una buena educación también). Para ese tipo de gente, los políticos son un pernicioso ejemplo.

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  4. Y añado: no sólo los políticos, sino otras tantas vergonzosas instituciones como sindicatos, iglesias, etc.

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  5. En general cualquier tipo de asociación, colectivo... Sólo el individuo es libre y sólo el individuo es capaz de dar una respuesta moral. Revolución interior.

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    1. Ja, ja, ja, sigues fiel a ti mismo. Precisamente ayer me acordaba de nuestras conversaciones sobre el individuo y la colectividad. Me preguntaba si seguirías pensando lo mismo, y veo que es así.
      Lo que dices sobre el ejemplo de los políticos es totalmente cierto. Y ya puestos, de otras figuras públicas, como los futbolistas. El otro día escuchaba a alguien hablar de Bencemá y el ejemplo que da conduciendo a más de 200 km/h. Lo malo es que tú le vas a uno de estos tipos diciendo que tienen una responsabilidad moral y seguro que se parte la caja.

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  6. Maria del Mar11/4/13 12:39 p. m.

    Este blog no está tan solitario como crees, yo por ejemplo siempre lo visito, mea culpa el no dejar comentario, pero a partir de ahora lo haré. Me da un poco de vergüeza porque los vuestros tiene más nivel jeje.
    En mi opinión la base de todo está en primer lugar en la casa de cada uno. Enraizar bien los conceptos y los modales desde pequeñines. Luego aún así hay quien lo lleva en la sangre y entonces debería funcionar la maquinaria del país, pero en estos últimos años fallan estos dos cauces, una pena y una vergüeza la verdad. Yo no he salido fuera, pero por lo que veo en los reportajes de , por ejemplo , "Españoles por el mundo " veo lo enraizados que tienen sus principios y me da envidia sana y penilla porque aquí eso escasea, solo se tiene enraizadas las tradiciones ( dicese fiestas ) : Ferias, semana santa, carnavales... A eso si somos muy fieles...

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    1. ¡Anda hermanita, si andabas "escondía"! Pues sí que va a ser que me lee más gente de la que pienso.
      Tú comenta, que los comentarios son la comida de un blog. Y eso de que nuestros comentarios son de más nivel ¿de dónde lo sacas? ¡Pamplinas!
      Tienes razón que en fiesteros no nos gana nadie. Y eso me recuerda que ¡dentro de nada feria, ja, ja, ja!

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  7. La crisis es total. Nos domina una ausencia de moralidad y de ética. Y no solo a nivel público. En la empresa es aún más agudo, y en una situación de crisis aguda como la que vivimos, los que mantienen sus puestos de trabajo son los parásitos y mediocres. Lo veo a diario, y lo sufro.
    Una empresa va mal, y en vez de castigar a los responsables de haber llevado a la empresa a esa situación, se les mantiene y se les premia. Y mientras, a la plantilla se le aplica un ERE. Es absurdo. Claro, sin la plantilla que trabaja, esa empresa tiene los días contados. Es absurdo.
    Es absurdo, que directivos que llevan en sus currículos multitud de quiebras, sigan obteniendo puestos de responsabilidad. Es absurdo.
    Pero es con todo. Todo es absurdo.
    Y de lo Absurdo al Caos....

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    1. Moralidad y empresa privada son dos conceptos bastante antagónicos. El presidente de la CEOE, en Salvados, soltó que era patriótico que una empresa española se deslocalizara en el tercer mundo y se quedó tan pancho.
      En cuanto a lo que comentas, me viene a la memoria el principio de Peter: "En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia". Yo eso lo he visto con mis propios ojos más de una vez.

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