jueves, 22 de septiembre de 2005

Carpe diem

Siempre he tenido una meta, un objetivo que alcanzar. Una vez alcanzado uno, inmediatamente me planteaba otro. Acabar la carrera, terminar la mili, encontrar un trabajo... Metas sencillas, metas complicadas, metas que requerían esfuerzo, metas que llegaban simplemente con el paso del tiempo. A veces me detenía un momento y me veía a mi mismo como el burro que siempre va tras la zanahoria y nunca la alcanza. “No vives” me decía, “si sólo te esfuerzas por un futuro mejor, te pierdes el presente, que es lo que realmente existe”. Era consciente, pero no consecuente, ya que de inmediato volvía a las andadas.
He llegado a un momento en mi vida en la que no veo ninguna meta en el horizonte. No es que lo tenga todo, ¿o quizás sí? No soy muy ambicioso. ¿Es eso una virtud o un defecto? El caso es que he pasado un verano tratando de llevar a la práctica el lema que siempre abanderé y nunca seguí: CARPE DIEM. Ha estado bien, he sido feliz. No fue complicado, estaba en un impass de espera. Pero ahora, con la llegada del otoño, estoy a verlas venir, esperando lo que el destino me tenga deparado. Aunque he trabajado duro para llegar aquí, no me encuentro a gusto. No estoy acostumbrado. Una extraña mezcla de hastío e intranquilidad me tiraniza.
¿Qué pasa si los objetivos estaban errados de un principio? ¿Habré viajado en busca de un espejismo, o lo que es peor, del sueño de otro? ¿Habré desaprovechado el tiempo, mi tiempo? Y la pregunta fundamental, ¿qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida? ¿De veras lo tengo claro, o sólo quiero creer que lo tengo claro?
A veces me gustaría ser aún más simple de lo que soy. ¿No puedo simplemente vivir hoy?
En algún sitio leí que el ser humano es ante todo un animal insatisfecho. A diferencia del resto de seres vivos, está eternamente necesitado. Lo cual es a la vez la maldición y la causa del éxito de la especie. ¿Para qué investigar, explorar o construir si todas las necesidades están cubiertas? Nunca lo están del todo. Quizás por eso sea tan difícil disfrutar del presente olvidando el mañana.

“Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi
finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios
temptaris numeros. Vt melius, quidquid erit, pati!
seu pluris hiemes, seu tribuit Iuppiter ultimam,
quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare
Tyrrhenum: sapias, uina liques et spatio breui
spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit inuida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

No preguntes (contra la voluntad divina el saberlo), Leucónoe, qué fin han puesto para mí los dioses, cuál para ti, ni sondees el cálculo babilonio. ¡Cuánto mejor soportar lo que haya de ser, tanto si Júpiter nos ha concedido muchos inviernos, como si es el último nuestro el que ahora quiebra las olas
del mar Tirreno en azote contra los escollos! Sé sabia, filtra el vino y, breve como es la vida, corta la esperanza larga. Mientras hablamos, habrá huido celosa la edad: goza a bocados del momento, confiada lo menos posible en el de mañana.”

Horacio, Odas.

O este otro, más cercano y más bello.

"Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada."

Luis de Góngora

10 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  3. Hoy no estoy de humor para spams.

    ResponderEliminar
  4. Walter, ahora bajo la espada.
    Por el soneto de Don Luis, que Don Francisco jamás igualara...
    Un medio a tu salud.

    Mañana será otro día.

    GG

    ResponderEliminar
  5. Oh, Capitán, mi Capitán!

    ..Carpe Diem, aprovecha el día.
    No dejes que termine sin haber crecido un poco,
    sin haber sido un poco mas feliz,
    sin haber alimentado tus sueños.
    No te dejes vencer por el desaliento.
    No permitas que nadie
    te quite el derecho de
    expresarte que es casi un deber.
    No abandones tus ansias de hacer de tu vida
    algo extraordinario...
    No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
    sí pueden cambiar el mundo... (...)

    Walt Whitman.

    ResponderEliminar
  6. Y entonces cuando llegamos a esta reflexion,cogemos las riendas de nuestra vida...

    ResponderEliminar
  7. Que mejor meta. La carrera, la mili, el trabajo,... para tí nada del otro mundo, muy poco esfuerzo. Pero, cambiar tú filosofía de vivir, eso si que es una meta díficil. ¿compatible con la vida que llevas? ¿Es tarde?

    ResponderEliminar
  8. Siempre, por muy viejo que seas, tendrás dos opciones ( como mínimo ) para elegir.
    Siempre tendrás la posibilidad de arrepentirte de la elección pensando que la otra fuese la mejor.
    Y siempre, la última palabra será tuya.
    Cuenta con que en ésta vida ya tienes lo más importante.
    Sólo decide si prefieres arrepentirte del hecho en sí o de la posibilidad del hecho.
    BUENA SUERTE

    ResponderEliminar
  9. ¿Por qué es tan complicado el simple hecho de vivir?
    ¿porque el tiempo va siempre en nuestra contra?
    ¿por que el querer complicarnos continuamente la vida?
    ¿Por que escribir en un blog?
    ¿Por que siempre queremos más aunque ya llevemos 8?...

    ResponderEliminar
  10. GG... Ahora caigo, Gunter Grass, ¿a que sí?
    Gracias Ana, muy adecuado el poema del señor Whitman.
    A todos, no me toméis demasiado en serio. Yo no lo hago.

    ResponderEliminar