Una introducción al tema. Por hiperrealismo se conoce una tendencia artística originada en la segunda mitad del siglo XX, como reacción al cubismo, expresionismo, y el resto de movimientos que habían ido sustituyendo paulatinamente la naturaleza por representaciones cada vez más alejadas de la realidad. Ya se sabe la historia del arte se compone de movimientos pendulares, así que éste era de esperar. El hiperrealista trata de reproducir lo que ve, como si de una cámara fotográfica se tratara.

Gran Vía. Antonio López
Como aficionado al arte, el hiperrealismo no es mi estilo favorito. Ya que en cierto modo se trata de una vuelta a los clásicos, para eso ya están los clásicos. Especialmente el barroco, con Velázquez y Goya como mis pintores preferidos. Tan diferentes y tan geniales uno como el otro.
Ahora bien, si comparo el hiperrealismo con el resto de tendencias actuales, prefiero el primero. Dice mi amigo D. que una vez que se inventó la fotografía, la pintura realista está de más. Personalmente yo digo que un cuerno. Hay cosas que no se captan en una fotografía, y aunque hoy en día existe el retoque digital, siempre me gustará más una obra bien pintada que una foto. Aunque sea por el mero hecho de ser consciente de que alguien se ha pasado unas cuantas horas creando el cuadro pincelada a pincelada, no simplemente pulsando un botón. Por favor, los aficionados a la fotografía no se me ofendan, ya saben a lo que me refiero.
Por ello, ante una pintura hiperrealista no puedo dejar de sentir admiración. Admiración por la técnica, por la forma, aunque el contenido sea insulso. Entiendo que hay cosas que no sé apreciar, y por eso no puedo decir que la pintura abstracta sea un fraude. Me gusta más una cerveza que un buen vino de Rioja, así que con esto me puede pasar lo mismo. Cada cual tiene sus gustos, pero entre un cuadro de Antonio López, y uno de Miró, me quedo con el primero.
Estampa. Joan Miro.
Como aficionado a pintar, la respuesta es parecida, pero no igual. Considero que soy un aprendiz, y que nunca dejaré de serlo. No en el sentido de que siempre tendré cosas que aprender. Eso le pasa a todo el mundo. Sino en el de que nunca pasaré de aficionado y ni siquiera de los buenos. No es falsa modestia, ni quiero que nadie me contradiga (Paco, tampoco te cebes) es que hay muchísima gente que pinta estupendamente. Eso no quita para que la pintura me dé satisfacciones, tanto al pintar como al ver mis cuadros terminados. Me hincho como un globo de orgullo cuando veo que un cuadro me ha quedado bien.
Pero me estoy desviando. No me considero un artista, sino más bien un aspirante a buen artesano. Para mí lo primero es aprender a reproducir la realidad lo más fielmente posible. Si hay algo de creación artística en mis cuadros, estará más en la elección del tema y la composición que en la ejecución en sí. Eso es lo que he estado haciendo hasta ahora y es lo que seguiré haciendo hasta que coja confianza. El que Tictac sugiera que el hiperrealismo quizás se me daría bien, aunque en parte sea un halago, también me recuerda que aún estoy lejos de tener una técnica depurada.
Pero eso no es malo, porque me anima a pintar otro cuadro mejor. Lo mismo que un artículo malo (como éste, pero Paco, no te cebes) me anima a escribir otro mejor. Pero eso será otro día.


