domingo, 9 de octubre de 2005

Abraham

Sorpresa, negación, estupor, catarsis, rabia, impotencia, dolor, pena.
Hace unas semanas polemicé sobre la idea de que si puedes expresar algo, es que está muerto en tu interior. Sigo pensando que no es así, pero sí que he tenido que esperar unos días a que se enfríen las cosas, porque antes no era capaz de escribir sobre ello. Ahora temo hacerlo torpemente.
La pérdida de un familiar es siempre lamentable. Si éste era de los queridos, es doloroso. Y si además sólo tenía 21 años y sucede de manera inesperada y violenta, es una tragedia. El que aún hoy no sepamos el cómo, el porqué, ni tan siquiera el quién, le suma confusión a la situación. Nada ni nadie lo puede devolver a su familia. Pero queremos saber qué pasó, y si hay responsable o responsables, que paguen por ello.
Quiero agradecer las muestras de apoyo. El entierro fue multitudinario, y eso sirve de algo de consuelo a la familia. Significa que el que se fue era querido, que su corta vida no ha pasado desapercibida.
Abraham era demasiado joven. Para nosotros y para sus padres aún casi un niño a pesar de que estaba ya en proceso de hacerse hombre. De carácter reservado, la diferencia de edad que le tenía hacía que su trato fuera algo menos cercano que con sus hermanos. Por eso no conozco nada del lado menos bueno que todos tenemos y seguro que él también tendría. Yo sólo puedo decir de él la imagen tengo, la de uno de esos golfillos que caen simpáticos, un chulillo por la forma de vestir, por su gusto por los coches heredado del padre, por los pelados tan modernos que se hacía él sólo con su maquinilla. Por su resistencia a echarse novia e ir de flor en flor. Pero un chaval sin maldad alguna, un joven trabajador y para mí un primo muy cariñoso que se notaba que se alegraba de veras cuando nos veíamos de cuando en cuando.
Cada vez tengo más claro que la vida no es justa. Las mayores desgracias se ceban sobre las personas que menos lo merecen. No es justo que unos padres tengan que enterrar a un hijo. Nadie debería tener que hacerlo, pero desde luego mis tíos y primos menos. Yo nada puedo hacer, salvo seguir brindándoles mi apoyo y mi cariño.
En cuanto a Abraham, ya sólo podré recordarlo y echarlo en falta. Siempre.

11 comentarios:

  1. Lo siento mucho. Que descanse en paz y que pronto consigáis descansar vosotros también.

    Un abrazo.

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  2. Lo siento mucho.
    Os deseo tiempo para que el dolor calme y esperanza para que la vida siga.

    Otro abrazo.

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  3. Linterna(esto con todo el cariño del mundo) un abrazo muy fuerte.

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  4. Jose Mari, estamos todos contigo. Saldrá la verdad y saldrá de verdad. Un abrazo fuerte

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  5. Lo siento mucho, Malatesta.
    Un abrazo enorme.

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  6. Lo siento Malatesta. Vemos que tu ausencia se debía a una triste noticia. Espero que podais descansar tranquilos pronto. Un abrazo.

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  7. Ánimo. Recuerda que, pese a todo, la vida es jodidamente hermosa. Seguro que lo fue para tu primo y lo seguirá siendo para tí y para todos nosotros hasta que nos toque.

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  8. No tenia ni idea,lo siento mucho.Ya te llamo.

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  9. Muchas gracias a todos de nuevo. De veras.

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  10. Lo siento mucho, y más aún en el caso de una persona tan joven, poco a poco ese dolor irá desapareciendo aunque no olvidando. Un abrazo.

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  11. Que grande esto de tener una pequeña y particulat familia bloguera.
    Y a ti semari no tengo na que decirte que no te haya dicho ya.

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