domingo, 23 de octubre de 2005

XXVI Carrera Urbana Ciudad de Jerez

A veces pienso que la vida es una constante búsqueda de experiencias convertibles en recuerdos. Es solo una impresión, no una conclusión vital.
La de hoy podría convertirse en uno de esos recuerdos. Totito y yo hemos corrido los 8 Km de una carrera popular en Jerez. Para que una experiencia se convierta en recuerdo perdurable hace falta que se cumplan algunos requisitos.
Debe ser única. No recordamos uno cualquiera de los trayectos del trabajo a casa si no se diferencia de los demás por alguna circunstancia especial. Ésta lo es, al menos por ahora, porque no había corrido nunca ninguna prueba atlética.
Debe contener alguna anécdota digna de mención, especialmente si es humorística. En ésta Totito había dormido escasamente dos horas cuando lo recogí por la mañana, y se metió en mi coche con su taza de colacao calentito a medio tomar.
También ayuda que quede algún objeto que nos retraiga a la experiencia. Por ejemplo, la camiseta que nos han regalado por participar, o este post, si es que algún día vuelvo a leerlo.
Lo que me viene a la memoria en estos momentos es el simpático viejo de 71 años que corría al mismo ritmo que nosotros, o el chaval ciego que corría pegado a su acompañante, o las ampollas que me han salido por culpa de unas plantillas en mal estado, o el bocata de chicharrones y las cervezas con las que nos homenajeamos tras la carrera. Pero quién sabe qué quedará en la memoria y qué se perderá.
He comprobado que una de las cosas que más une a las personas son los recuerdos comunes, las experiencias vividas juntos que son recordadas mucho tiempo más tarde. ¿Será este uno de esos recuerdos? ¿Importa eso realmente? El tiempo lo dirá.

10 comentarios:

  1. El aumento de la edad es proporcional al tiempo que ocupan los recuerdos en nuestro pensamiento. Mi abuelo, los últimos años de su vida, se podía pasar horas en su butaca con la mirada perdida y de repente empezar a contarte historias de su niñez, juventud, etc. Yo ya me las sabía, pero me seguían gustando.
    Conversaciones puedes tenerlas con el vecino, pero con un amigo compartes momentos, es ese con el que puedes estar 2 horas callado y no sentirte incómodo y, sobre todo, es aquél con el que puedes estar una tarde entera recordando viejos tiempos.

    ResponderEliminar
  2. Puede que llegue a ser un gran recuerdo, de esos que se comparten con otras personas...Imagínate, tú y Totito compartiendo algo gracioso de ese día con otros amigos, ellos no le encuentran la gracia, pero vosotros si, ¿por qué?...por que estabais allí...COMPARTIENDO...

    Un beso.

    ResponderEliminar
  3. Dicen que con la edad se van perdiendo los recuerdos más cercanos, y haciéndose cada vez más presentes los recuerdos lejanos. Es una especie de regresión, una vuelta a la niñez.
    Así es Miada. Muchas veces me sentí fuera de lugar entre los que fueron mis mejores amigos por faltar en muchas de sus anécdotas, no porque no fuera amigo viejo, sino porque cuando ellos aún salían en pandilla yo ya me había echado novia. Intenté suplirlo simplemente con mi amistad y mi presencia, pero creo que no bastó. Así son las cosas. Ni justas ni injustas, simplemente son así.

    ResponderEliminar
  4. Sé a qué te refieres, Malatesta... a mi me pasó algo parecido: la primera del grupo en casarme, la primera en tener un bebé.. Circunstancias distintas de las de los que entonces eran mi grupo, obligaciones nuevas que me alejaron de ellos (aunque no lo suficiente para perder el contacto, gracias a los cielos). Pero entonces encuentras otra gente, otras vivencias que te hacen igual de cómplice, y te vuelves a sentir arropado..
    Qué buenos los días en los que compartes recuerdos con amigos creando más recuerdos!!

    ResponderEliminar
  5. Con los amigos veteranos, además de recuerdos comunes, tienes toda una jerga propia aprendida. Por ejemplo (es mi caso) puedes hablar con frases de Ásterix y saben de qué estás hablando, o evitar un larguísimo soliloquio con un "Bueh, psé, ya sabes" e ir al grano sin circunvalaciones. Te conoces tanto que la comunicación es mucho más fácil, más simple y más precisa.
    A lo mejor esa jerga proviene de recuerdos comunes (seguramente) pero cuando la sueltas y te entiendes con tu amigo o tu hermano, no piensas en el recuerdo conscientemente, aplicas la jerga.
    Total, que aparte de la jerga y de los recuerdos comunes, debe haber algo más que te une a determinadas personas, que se entrega incondicionalmente por ambas partes y que todos sabemos lo que es aunque en realidad no sabemos qué es. L'amour.

    ResponderEliminar
  6. Por cierto, mucha cháchara para ocultar que ni Totito ni tú pasasteis del puesto 8.795 en la línea de meta
    :)

    ResponderEliminar
  7. Te equivocas, ismo, sólo corrían unas mil personas, así que como mucho, quedaríamos el 999 y el 1000.
    En serio, en esas carreras uno ni mira en qué puesto quedas. Yo corrí contra mí mismo. Mi objetivo era bajar de los 5 minutos el kilómetro, una marca churripuerca para cualquier corredor pero para mí un reto. Al final lo conseguí. Corrí los 8.100 metros en unos 39 minutos. La próxima vez será menos.

    ResponderEliminar
  8. Disculpame, ni siquiera recuerdo haberte preguntado por la carrera, sabiendo como sabía que correrías.
    Yo y mis vasos de agua nos hemos mantenido un tanto lejos de este mundillo...

    Feliz recuerdo, como poco.

    ResponderEliminar
  9. Tienes razon en lo que comentas de los amigos,a mi me paso un poco mas tarde cuando empeze a distanciarme de port royal...el caso es que de una amistad grupal se fue transformando en un nexo de union unipersonal...aunque una cosa repercute en la otra...
    El caso es que conforme pasan los años mas valoras a tus amistades de antaño...

    ResponderEliminar
  10. El tiempo no se que dirá pero yo te puedo decir que esa primera carrera de competición atletica nunca se me olvidará. Mas que na por lo ridiculo que lo veia to desde mis poco descansados ojos nocturnos y por los 44 m 13 s de sufrimiento por las calles de ese pueblo.

    ResponderEliminar