lunes, 28 de noviembre de 2005

Las apariencias engañan

Más de una vez he visto una cara que me resultaba familiar, pero que no sabía ubicar. Recuerdo el caso de un trabajador del comedor de mi empresa, al cual veo casi todos los días laborables. Una vez lo vi en ropa de calle, sin su uniforme ni su gorrito, y tardé un rato hasta que caí en la cuenta de que se trataba del tipo que todos los días me da de comer.
Me queda el consuelo de no ser el único al que le pasan cosas así. Ayer tuve que ir a trabajar por la tarde. Tenía que mecanizar unas piezas especiales y sólo me dejaban las máquinas en domingo, cuando no hay casi nadie en la fábrica. Cambié el programa, las herramientas, y comprobé que la pieza estaba Ok. Como de todas formas me tenía que quedar a volver la máquina a sus condiciones iniciales, me dispuse a cargar y descargar yo mismo las 50 piezas que tenía que fabricar. Llevaba ya media hora, pensando en lo aburrido que es el trabajo de operario de máquinas automáticas, cuando me di cuenta de que un hombre que andaba moviendo material en un departamento cercano me miraba extrañado. Al poco supongo que le vencería la curiosidad y se acercó.
- ¡Hola! Mira, una cosita. ¿Tú eres hermano del ingeniero que trabaja en mi departamento?
En un primer momento su pregunta sólo me produjo extrañeza.
- No, yo no tengo hermano, sólo una hermana.
- Pues yo hubiera jurado que sois gemelos. Os parecéis una barbaridad.
Entonces caí en la cuenta: llevaba casi desde el principio del turno cargando y descargando una máquina, llevaba puestos unos guantes verdes para aceites que había pedido prestados, y para más inri, casualmente llevaba una camiseta y unos vaqueros de un azul marino casi idéntico al del de los operarios. El pobre hombre, que me lleva viendo día tras día durante varios años, y al que hacía un par de semanas le había dado una charla sobre uno de mis procesos, me había tomado por operario. Me entraron ganas de juego.
- Ya sé a quién te refieres, uno alto. Que va, hombre. Si ese tiene los ojos claros y poco pelo. No nos parecemos en nada.- Dije, refiriéndome a un compañero.
- No, no, si sois como dos gotas de agua. Yo te hubiera confundido con él por la calle.
Entonces ya no pude aguantar más la risa y le contesté:
- ¿Y no será que soy yo?
El hombre se rascó la cabeza, entornó los ojos, se volvió a rascar la cabeza, dio media vuelta y se marchó sin decir palabra. Probablemente pensando que de una forma u otra le había tomado el pelo.

10 comentarios:

  1. que malo eres :p a mi me pasa con mi hermana y la verdad es super divertido
    confundir a la gente .

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  2. En mi casa era muy divertido cuando llamaba el novio de mi hermana... tenemos una voz parecidísima y siempre me confundía... yo, por supuesto, le seguía la corriente... ;)

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  3. ¿Y a nadie le sucede que te encuentren algún parecido con algún amigo? Yo tengo un amigo al que, a menudo, toman por mi hermano (y a él le sucede otro tanto)...

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  4. Te sales malatesta,la verdad que me divertio leer tu historia...
    Los contextos son importantes para identificar a la people,a mi me pasa con las batas y uniformes blancos despues los ves en la calle y tachan,quien coño era?sabes que es del gremio,pero ni nombre ni na...
    Y despues con el cacao que tengo ya no se si los conozco de Portugal,de Cadiz,de Tenerife...o de donde se

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  5. JEJEJE...
    Pobre hombre, mira que eres...
    En mi casa, por teléfono, mi voz y la de mi madre son facilmente confundible. Imagínate:
    si llaman a mi madre y hablan conmigo no hay muchas posibilidades de meter la pata, pero si algún amig@ llama corre el riesgo de gastar una broma y quedarse supercortado...jejeje... y de echo ya ha pasado más de una vez...

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  6. Aix, aix... Que malos somos a veces... Como nos aprovechamos de ese parecido físico, de esa voz que se confunde con la de mami, con la de una amiga, o incluso con la de tu hermana, cuantas conversaciones con personas que no deseaban hablar conmigo sino con mi hermana, ja ja ja, y es que en esta vida es fácil tomar el pelo si la apariencia lo permite claro está, ji ji ji...

    Saludos Malatesta

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  7. Normalmente soy siempre yo el que se equivoca. Para una vez que me toca estar en el otro lado tampoco fui tan malo. Podría haberle dicho: -Sí, soy su hermano, pero casi ni nos hablamos. Valiente cabronazo, ¿verdad?.
    También me pasa lo que dice Jon, que no sé si al que sea lo conozco del colegio, de la universidad, de la mili...
    Pero lo peor me pasó el otro día. Se acerca una chica, y me dicen: ¿esta es mengana (véis, ya no me acuerdo del nombre), la conocías de antes? Yo respondo que no, que no la he visto en mi vida, y la muchacha replica: ¡pero si nos presentó fulano la semana pasada! Creo que quedé bastante mal.

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  8. Hombre, lo que dices ahora ya sería tener malicia o ir a "pillarlo".
    A mi me pasa habitualmente. Tan pronto me confunden con Rowan Atkinson como que me dice que soy clavadito a Tom Cruise. Dependerá de qué perfil esté mostrando en ese momento. XD

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  9. No sería, por casualidad, una chica estudiante en prácticas, verdad???

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  10. Como si no lo supieras perfectamente, tú que me la presentaste por segunda vez. Entendería que no le cayera bien a la pobre. Y es que tengo una cabeza...
    Por cierto, ¿yo te conozco de algo? :)

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